Zimbabwe: la antigua casa de piedra africana

Salida de Botswana, ruta hacia Zimbabwe.

Después de una noche en el Parque Nacional Chobe tocaba dejar Botsuana y dirigirnos al segundo país de este viaje por África. Desde Chobe salimos en dirección hacia Zimbabwe y cruzamos al país por la Kazungula Border Post. Tardamos unas 5 horas en hacer todo el recorrido, una hora fue de frontera.


Frontera de Botsuana a Zimbabwe

En la frontera tuvimos algunas situaciones tensas. Ya nos habían advertido de que al vernos turistas nos iban a tratar de sacar dinero como sea. Lo llamativo es que la policía de frontera está completamente enganchada a unas agencias de seguro de autos que ahí mismo trabajaban e intentan cobrarte un seguro en efectivo que te mienten diciendo que es obligatorio. Al salir, el mismo policía que nos decía que era necesario, nos dijo que no lo era.

A menos que el seguro sea cobrado desde dentro de las oficinas de la frontera, no deberías contratar nada extra de gente que esté en los alrededores. Esta empresa que te cobra de más en Zimbabwe se llama PerNod Enterprises. ¡No lo compren!

La visa se tramita on arrival, al igual que en Botsuana en caso de necesitarla (argentinos/as no necesitamos más la de Botsuana), y tiene un costo de 30 dólares por persona. Además, te cobran 50 dólares por el ingreso de la camioneta. Todo esto se puede pagar con tarjeta de crédito.

¡Asegurate de llevar lugar en el pasaporte! Cada visa ocupa una carilla completa del pasaporte. Luego de los momentos tensos en la frontera nos dirigimos hacia Victoria Falls para conocer esta maravilla natural.

Una puerta para comenzar

La situación social y económica en Zimbabwe no puede pasar desapercibida. Si bien Victoria Falls es una ciudad relativamente turística y organizada, no existen políticas públicas que favorezcan a su población y presentan graves fallas administrativas y financieras. Fueron los primeros en tener hiperinflación en el siglo XXI con el gobierno de Mugabe y esto fue empeorando hasta no hace muchos años.

La distancia cultural nos hizo comprender muy de a poco y con el pasar de los días lo que algunos zimbabuenses se animaron a contarnos. Zimbabwe es uno de los países más pobres y con mayor brecha social existente en África. Desde hace unos años, no solo los problemas económicos empeoraron, sino que no hay libertad de expresión y padecen de dominación por parte de una pequeña capa gobernante.

En la actualidad, si bien no vimos mejoras económicas ni públicas, se está tratando de avanzar en favor de la agricultura y en la generación de empleo frente a una población de casi un 90% sin trabajo o trabajando en el sector informal.

Victoria Falls

Una vez que llegamos a Victoria Falls, nos hospedamos en Shoestrings Backpackers: un hostel muy copado con opción de habitaciones privadas, compartidas y camping. La zona de camping es pequeña, pero está bien para estar unos días. Hicimos base aquí para salir a recorrer la pequeña ciudad y las cataratas.

Por la zona céntrica se pueden conseguir artesanías y muchos productos autóctonos de recuerdo. Como llegamos pasado el mediodía, no nos iba a alcanzar el tiempo para visitar las cataratas, y por eso salimos a recorrer el centrito de la ciudad, la antigua estación ferroviaria y el paseo de artesanías que allí cerca se arma.

Las cataratas se encuentran en el centro de la ciudad, es muy fácil acceder caminando y mientras lo hacíamos varios monos se nos acercaban. Te recomendamos ir con zapatillas, llevar campera impermeable y que protejas del agua todo lo que no se pueda mojar. ¡En la zona más alta, el agua llueve desde abajo!

Las Cataratas Victoria forman la barrera natural entre Zimbabwe y Zambia. El recorrido consiste en ir pasando varias postas que te van adentrando en la caída del agua y en subida. Lo que la hace aún más increíble son estos acantilados que enfatizan la caída y el ambiente telúrico que produce el agua en toda su extensión. Es como un vapor que todo lo rodea, ni hablar de la humedad que se apodera del lugar.


Son conocidas como “el humo que truena”: ese humo acuático que producen se puede ver desde kilómetros de la ciudad, y lo mismo con el ruido que hacen las miles de toneladas de agua que caen a cada instante. A diferencia de otros accidentes naturales, estas cataratas nacieron de un movimiento telúrico que ocasionó distintas caídas de agua sobre la planicie del río.

El río que rodea y da origen a esta caída natural es el río Zambezi, que sigue hacia el mar. Se trata de ocho caídas de agua y es la más larga del mundo, es IMPRESIONANTE. Es posible cruzar a Zambia para tener la vista desde el otro lado, hay una rebaja de precio en el paso fronterizo si se accede por solo un día.

La entrada a las cataratas sale 30 dólares por persona. La visita puede llevar una mañana completa. En la entrada hay una gran feria de artesanías, aunque un poco más caras que la de vendedores ambulantes y se puede acceder desde el complejo al antiguo puente de hierro que une las tierras que separa el río que dio origen a las cataratas.

Y nos fuimos para Hwange National Park

Llevábamos más de una semana en África y armar la carpa ya era parte de la rutina diaria antes de que anochezca. Hay que tener en cuenta que en los campings hay poca luz artificial y cuando se hace de noche es más difícil armar todo en la oscuridad. Es por eso que priorizamos hacer de día tareas que de noche se complicaban. Evitar perder las cosas en la oscuridad o tardar demasiado tiempo en hacerlas sin luz. Por ejemplo, cocinar, bañarse y leer los mapas.

El viaje al Parque Nacional Hwange nos tomó 3 horas y el camino estuvo muy bien. Es decir, sin pozos y en la zona de ruta con asfalto completo. Este Parque Nacional consta de 14620 km2 y es de los más increíbles de África, ya que dentro viven casi todas las especies de mamíferos y aves posibles de conocer en el continente.

Como en todas las paradas del viaje, dormimos dentro de los parques nacionales en campings que nos permitieran acampar con la camioneta. En este caso, nos hospedamos en Gwango Heritage Resort. ¡Este lugar es excelente! De los mejores campings en los que estuvimos. Como siempre los nombres de la hotelería y campings son más ostentosos de lo que realmente son. Lo notamos en todo tipo de hospedaje y también en los lugares para comer.

En Gwango todas las zonas de estar y camping están como nuevas y sus habitantes son súper amables. Charlamos mucho con ellos durante nuestra estadía, en ese momento se elegía presidente en Sudáfrica por lo que lo recurrente eran temas políticos y, claro, como siempre del deporte argentino. Aquí acampamos a un precio de 10 dólares por persona con nuestra camioneta en una parcela con árboles, parrilla y con baños cerca. En general, si hay señal de internet se puede pagar con posnet, sino solo efectivo.

Prendimos el fuego (siempre hay que chequear las áreas habilitadas para esto) y salimos a andar para ver más animales. Si hay algo que dominaba el paisaje de Hwange son los elefantes y jirafas.

Después de dos días aquí intercambiamos con los muchachos del camping un presente argentino y nos llevamos el mejor de los recuerdos de estos guarda parques. Seguimos nuestro camino por el país con una parada intermedia en Bulawayo con destino a la Gran Zimbabwe.

Una noche en la ciudad de Bulawayo

Desde el camping Gwango en Hwange nos fuimos hacia la ciudad de Bulawayo. Es la segunda en importancia luego de la capital de Zimbabwe, Harare. Nos hospedamos en el hotel N1, que está ubicado en el centro de la ciudad. Las habitaciones son amplias y tiene seguridad afuera durante la noche, así como un estacionamiento del hotel en la puerta. Descubrimos allá que para comer y dormir está muy bueno el New Orleans Lodge, más alejado del centro, pero con mejores instalaciones.

En Bulawayo recorrimos la zona de la vieja ciudad y el Central Park. Es una ciudad bastante gris y desprovista de varios servicios públicos, como luminaria en las calles, lo que la hace bastante inaccesible y por la noche peligrosa. Temprano a la mañana partimos hacia las ruinas de la Gran Zimbabwe.


Camino a las Ruinas de la Gran Zimbabwe

Desde Bulawayo nos fuimos hacia la ciudad de Masvingo para cargar provisiones y nafta, y desde allí hacia la Gran Zimbabwe. Este sitio es en donde se instaló la antigua ciudad de Zimbabwe y allí se pueden ver las fortificaciones y edificios de la época, como la torre y las bases de otras edificaciones. En este santuario nacional actual vivió el Imperio Monomotapa, que ocupó Zimbabwe y Mozambique durante los siglos XI a XV.

Al final del recorrido encontramos la reconstrucción de una aldea, en donde viven algunas personas que mantienen la tradición y venden artesanías. Este sitio es importante por su arqueología e historia, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1986.

Este lugar fue de gran importancia para el comercio y la cultura de África. Las ruinas que aún se mantienen son de piedra, material que da nombre a Zimbabwe (casa de piedra) y hay distintos complejos y residencias que se pueden distinguir y recorrer. Además, dentro hay un museo con mayor explicación histórica y otras muestras arqueológicas del lugar.


El parque no está bien señalizado y los pastos están demasiado altos. Es posible perderse un poco. La entrada sale 15 dólares por persona y 18 si queres un guía que te acompañe durante el recorrido.

Muy cerca está el Lago Kyle que se puede visitar accediendo desde el Parque Nacional que está detrás de las ruinas. Hay que dar una vuelta de una hora aprox. para llegar al acceso, en auto.

El recorrido hacia la fortaleza desde Bulawayo es de 3 hs. Te recomendamos cargar provisiones en Masvingo porque en los alrededores de las ruinas no hay literalmente nada.

Nos hospedamos una noche en Masvingo en el Hotel Norma Jeane’s. Súper recomendable, el lugar es hermoso, tiene una increíble vista al lago y la atención es genial. El precio de habitaciones dobles es de 50 dólares por noche y el camping 7, por persona.

Sobre la marcha team

Como les hemos contado en otras ocasiones, cuando viajamos hay cosas que se van viendo sobre la marcha y aquí estaba un punto importante de decisión en nuestro viaje. En un principio planeábamos ir al Gonarezhou National Park (zona sur del país) antes de dejar Zimbabwe y dirigirnos después a Mozambique, pero las condiciones climáticas no nos lo permitieron.

Por eso, les recordamos que es fundamental preguntar en los accesos a los parques cómo están los caminos antes de embarcarse a una reserva o ciudad nueva. Desde Masvingo y como fue época de lluvia, nos recomendaron no adentrarnos en el parque nacional porque los caminos serían peligrosos. Lo peligroso es que esté muy inundado o que una vez dentro sea complicado salir por este mismo motivo. Además, las rutas no están bien mantenidas y la lluvia empeora el camino.

Así que armamos la mochi, dejamos en el cuaderno la idea de que volveríamos para conocer esta reserva nacional algún día, y emprendimos el largo viaje hacia la costa de Mozambique.

El camino indicaba que serían unas 11 horas
incluyendo los dos pasos de frontera.

Nota de color: Al dejar Zimbabwe tuvimos una situación confusa en la que unos “detectives” nos revisaron la camioneta, las mochilas y los papeles, simplemente para ver si estaba todo bien. Esto, claro, fuera de la oficina oficial. Hay que tener cuidado y estar atentos/as a que no les cambien ni toquen la documentación. Nuestra indignación fue grande porque ya nos habían estafado con un seguro de auto falso, al ingresar a país, por lo que nos pusimos firmes y no dejamos que nos cobren ni nos propongan nada nuevo.

¡Hasta la próxima, Zimbabwe!
Nuevo desafío: pasar por el medio este país
para llegar a Mozambique

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