Una frontera a metros sobre el suelo. De Mongolia a China.

Si cruzar de Rusia a Mongolia fue un desafío de movilidad, cruzar de Mongolia a China es similar en cuanto a opciones, pero en nuestra opinión un poco más simple. Las alternativas son varias y justamente lo son por la diferencia de precios. Optamos por la más simple y aventurera en la que vivís el cambio de vías arriba del tren: Hacer todo el trayecto de Ulán-Bator a Beijing en tren.

Fachada mongola.

Las opciones para hacer este cruce

  1. Tomar el tren desde Mongolia (Ulán-Bator) hacia Beijing, China. El más directo y el que continúa con el recorrido del Transmongoliano que comenzamos en Rusia. El tren fijo es semanal, sale los domingos, temprano a la mañana, tipo 7.45 hs y llega el lunes siguiente a las 11.40 a Beijing. Hay otros trenes que hacen el mismo recorrido y parten los martes y los jueves, podes verlo mejor en la ficha más abajo. Los billetes para camarote de a 4 (segunda clase, no hay tercera) cuestan alrededor de 95 dólares por persona.
  2. Ir desde Ulán-Bator (Mongolia) en tren hasta Zamyn-Uudúltimo pueblo de frontera de Mongolia. Este tren sale todos los días a las 17.20 hs y llega al otro día a las 7.20 hs de la mañana a destino. Una vez que llegas a esta estación de tren tenés que ir hasta Erlian, la frontera China para entrar al país oriental. Las formas son: tomar un bus ahí mismo en la estación que sale aprox. a las 8.20 hs y el billete cuesta 3 euros, con un viaje que dura 2 hs 30. Desde la estación de tren también salen jeeps locales que te cruzan por 5 euros, más rápido, pero de dudosa seguridad. Y, finalmente, en taxi, más caro y cómodo. Una vez que lograste cruzar a Erlian hay buses que salen pasado el mediodía hacia Beijing. Chequear bien los destinos de los buses, el recorrido de este tramo en bus suele ser de unas 12 hs. Este bus cuesta unos 40 dólares. Otra opción es ir en taxi compartido hasta Beijing, la distancia es de unos 650 kms. Consulta siempre el precio antes para no llevarte sorpresas.
  • Algunos viajeros nos han contado que si hay mucha gente y demora en la frontera, es posible perderse el bus del mediodía hacia Beijing, pero tranqui, por la zona de Erlian hay hoteles y hostels en donde es posible pasar esa noche, y luego sí, partir hacia China. Es una opción.

Como nuestro viaje ya estaba pautado en pasar una semana en Mongolia y luego, el domingo, tomar el tren hacia China, seguimos con nuestro itinerario, además de que nos parecía la forma más simple de llegar tomar el tren directo y pisar China desde la última parada del Transmongoliano para nosotros.

Sacar el ticket de tren para cruzar a China desde Mongolia

  • El billete de tren internacional de Ulán-Bator hacia Beijing lo sacamos personalmente el día anterior en la estación. Tratar de ir con tiempo, porque en nuestro caso nos encontramos con una oficina repleta de gente que estaba para lo mismo. Como se quedaron en ese momento sin tickets para imprimir, nos hicieron dejar los pasaportes con la promesa de ir a retirarlos junto con el pasaje al otro día temprano antes de partir. Todo fue como lo pautado y al otro día nos embarcaos un poco nostálgicos hacia el último recorrido en tren. Debajo te mostramos las fotos que le sacamos a las carteleras de esta estación.
Horarios en Estación de Ulán-Bator. Hacia Moscú e Irkutsk.
Horarios en Estación de Ulán-Bator hacia distintos puntos de China (frontera).
Horarios en Estación de Ulán-Bator con precios de viajes internacionales.
Están en moneda mongola, el tugrik.

Nos tocó compartir camarote con dos mujeres rusas que iban hacia China, el viaje fue lento, tranquilo y durante el día leímos, tomamos mate y aprovechamos para dormir un poco más. Entre Mongolia y China no hay diferencia horaria, pero como llegábamos al otro día a la mañana queríamos estar con pilas para la llegada a Beijing.

Camarote de a 4 en el tren mongol, opción de segunda clase, con ventilador.

Cruce de fronteras, con los pies en el aire

Ingresando al hangar de cambio de ejes.

Este viaje no fue un trayecto cualquiera. Antes de llegar a China los trenes deben cambiar sus ejes o “bogeys” porque pasan de un grosor de 1520 mm a 1435 mm. Todo eso en un hangar con nosotros dentro, en el que unas vigas de forma hidráulica levantan los vagones varios metros sobre el piso, se sacan los ejes y se ponen unos más angostos. Como espectadores de esta gran maquinaria quedamos sorprendidos de la fuerza y el peso que esto debía soportar. Este cambio se hace justo antes de pisar tierra china, en el paso de frontera de Erlian. La demora del cambio de ejes es de una hora y previo a esto los controladores de la aduana china chequearon nuestros pasaportes.

El tren llega a Erlian a la noche, a eso de las 23 hs, y luego sigue camino a China, llegando a la mañana, cerca del mediodía.

Cuando la magia comenzaba.


Te aconsejamos que te quedes en el tren. No bajes en la frontera, es una experiencia irrepetible: estar en un tren con los pies en el aire. Si bajas después tendrás que subir directamente con el cambio de ejes ya realizado. Emi tuvo que bajar un poco antes, porque su pasaporte tenía la foto bastante dañada, culpa del control fronterizo ruso, en donde una señora no la veía bien y poco más se la arranca de la página. Así que ese problema nos persiguió todo el viaje, la foto que no se veía. Pero a pesar de haber descendido pudo llegar a subir justo antes del cambio de ejes.

Si bien nos habían dicho que el ingreso a China era simple, en cuanto a burocracia de papeles no fue tan así. Los controladores chequean minuciosamente la visa de ingreso de cada persona y en caso de tener alguna duda sobre tu ingreso es posible que te pidan algún otro comprobante. A Emi, que venía con la foto dañada, le solicitaron ver las fotos en la cámara que comprobaran que era turista y que veníamos del recorrido que le contamos. Además, quisieron ver otras cédulas personales en donde la foto esté más visible. Pero a pesar de todo esto, el trato siempre fue correcto. En la frontera de Erlian, antes del cambio de vías, podes bajar un momento para ir al baño y estirar las piernas.

Llegada a Beijing, final de un gran recorrido en tren

CUANDO LLEGAMOS. NUESTRO VIAJE POR EL TREN TRANSMONGOLIANO 
SE HABÍA HECHO REALIDAD.

7mil kilómetros después de esa primera noche en que nos aventuramos en Moscú acá estábamos, llegados a Beijing, China.

Primera impresión: lo primero que pensamos al bajar del tren fue «wow» estamos definitivamente en China. La gente salía a borbotones de cada puerta de tren, de cada salida más y más gente, y como si fuera poco, una especie de moto-carro atravesaba cada andén llevándose la ropa blanca del transmongoliano, interrumpiendo el paso peatonal. Nos miramos y nos dijimos: «nos agarramos en fila de las mochilas, cualquier cosa nos encontramos en la puerta de afuera». Bienvenidxs a BEIJING.

La estación a la que llegas con el tren transmongoliano es la Zhan Beijing Station.

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