En la colina del Dragón Wawel: Cracovia

Cracovia es de las ciudades europeas con un encanto muy particular, una mezcla entre medieval y moderno se siente en sus calles, así como unos aires de aldea real. Rodeada por el río Vístula, es una de las ciudades más pobladas de Polonia y que concentra el turismo internacional. Cracovia es una ciudad relativamente pequeña lo que hace posible recorrerla caminando y en poco tiempo.

A diferencia de Varsovia, no fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, sino utilizada como sede del gobierno nazi, y como fue antigua residencia de la corona polaca, se conservan sus castillos y edificios antiguos a la perfección. Si bien Varsovia es la capital, en Cracovia se encuentran los castillos reales y el ambiente más movido del país. Entre varios puntos por visitar, se distingue que Cracovia se encuentra cerca de Auschwitz-Birkenau, el campo de concentración más terrible del régimen nazi. La próxima hablaremos sobre esta visita.

El centro histórico, que se encuentra en los alrededores de la plaza antigua, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1978. Visitar esta plaza nos traslada a un pasado noble y real, en el que aún podemos sentir el trote de los caballos atravesando la plaza de pisos de adoquín.

Llegamos aquí en tren desde la capital de Polonia, Varsovia. El viaje en tren dura tan solo 4 horas y puedes reservar el pasaje en la página oficial de trenes polacos: https://www.polrail.com/en# Para sacar el ticket debes seleccionar la estación de partida y la de llegada. Desde Varsovia es Warszawa Centralna (Varsovia Central) y la llegada a Cracovia es Wroclaw Glowny. El viaje es cómodo y rápido, desde la estación central de Cracovia podrás acceder fácilmente al centro de la ciudad. Los tickets los sacamos desde Buenos Aires y nos llegaron perfectamente por correo postal, aproximadamente un mes después de haberlos comprado online. 

En Stare Miastro encontramos el casco antiguo. Allí, la Plaza del Mercado se ve rodeada por la Barbacana: antigua fortificación que protegió a la ciudad de la invasión otomana de 1499. En otro de los extremos de la plaza podrás ver la Colina Wawel, el Castillo y la Iglesia de Cracovia. Alrededor de la Barbacana, en un segundo aro de protección, se encuentra el Parque Planty, que da vida y aire fresco a toda la ciudad. Te recomendamos visitar este parque a la hora del almuerzo para descansar y recostarte un rato, es un espacio verde muy agradable.

Ingreso al castillo.
La torre y cercanías al Parque Planty.
El verde apoderándose de las casas.
Pulmón verde de la ciudad.

Además, en la Plaza del Mercado, que data de 1257, podrás encontrar la Basílica de Santa María, en la que cada hora un trompetista toca la famosa melodía «hejnal»; y la Torre del Ayuntamiento. Presta atención a este evento, porque de repente la plaza cambia su color y todos se concentran en esta fuerte melodía. Merece la pena escucharlo atentamente al menos una vez.

Cruzando por la Puerta de Florian desde la Barbacana. Antiguo Camino Real que comunicaba la plaza antigua con la colina del castillo.
Kazimierz, el barrio judío.

Este antiguo barrio en un pasado albergó a miles de judíos. Hoy en día es un barrio más bien bohemio y de ambiente universitario. Se destacan la antigua sinagoga, creada en el siglo V por judíos checos, hoy refaccionada, y que fue utilizada como almacén durante la Segunda Guerra Mundial; y la Plaza Nueva con bares y cafés para disfrutar.

Cerca de aquí se encuentra el antiguo gueto judío, distrito llamado Podgorze, que fue creado en 1941 por el nazismo. Para llegar allí cruzamos el famoso Puente Bernatek, tan fotografiado y filmado en películas y escenas que reflejan lo que fue el éxodo judío hacia lo que fue este gueto.

Cerca de la plaza central almorzamos unos típicos Zapiekanka: sándwiches económicos para comer al paso y rellenos de lo que más te guste. Entre los ingredientes clásicos se encuentran el jamón, el queso, varios vegetales y los champiñones. ¡Ojo con las incontables palomas que están cerca y que te roban la comida!

A pasos de allí se encuentra la Plaza Boharérow, en donde los judíos fueron seleccionados para trabajos forzados o campos de concentración. En este sitio se instaló el Monumento de las Sillas, creado por Román Polanski: un sobreviviente del éxodo y que con esta obra conmemora a los judíos que con todas sus pertenencias a cuestas abandonaron sus casas hacia este gueto y, luego, hacia los campos de concentración.

Espacios destacados cerca de la plaza:

Farmacia Águila: uno de los pocos establecimientos que prestaba ayuda polaca a los integrantes del gueto y que sirvió como foco para llevar información y mantener con vida a muchas personas.

Indicadores: Fábrica de Schindler y el Museo de Arte Contemporáneo.

Fábrica de Schindler: allí, a pesar de ser mayormente explotados laboralmente, fueron refugiados cientos de judíos de los campos por el Sr. Schindler, salvando sus vidas. La fábrica se puede visitar por dentro, porque hoy es un museo. Cuenta con un recorrido histórico de la época, de la fábrica, sus trabajadores, y de la historia de O. Schindler. Para más info de precios y horarios podes visitar la página oficial: http://www.mhk.pl/branches/oskar-schindlers-factory

Placa de la entrada de la fábrica con la leyenda que caracterizó a la historia de este lugar: «Quien salva una vida, salva al mundo entero».

– En la cuadra anterior a la fábrica se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo. Nosotros como ese día se nos hizo tarde no lo pudimos visitar, pero es un espacio destacado para el arte y la historia polaca.

Imponente fachada del Museo de Arte Contemporáneo.

Te recomendamos ver la película «La lista de Schindler»  para entender y reconocer parte de la triste historia que vivió el pueblo judío en Cracovia.

Librería en un edificio antiguo del barrio judío.
Colina Wawel, con el Castillo y la Iglesia de Cracovia. 
Otras vistas del Castillo y la colina.

Como parte de nuestro recorrido llegamos a la Colina de Wawel en donde se encuentra el castillo y la catedral. Este recinto medieval albergó desde el siglo IX a los reyes polacos, hasta el traslado de la capital del país a Varsovia.

Además, ahí se encuentran la Catedral de Wenceslao y la de Segismundo, una dedicada a las coronaciones reales y la segunda al entierro de los reyes. También, desde el patio central se pueden visitar las Salas Reales y los Tesoros de la Corona. 

El Castillo posee patios blancos porticados por dentro y una arquitectura monumental, lo cual llama muchísimo la atención en comparación con otros edificios de la zona. Una antigua leyenda cuenta que en esta colina habitaba un dragón que solo un simple zapatero del pueblo logró dominar. Se dice que el dragón sigue vivo y que sus rugidos se escuchan cerca de la colina en distintos momentos del día.

Recomendaciones:

– La colina es realmente alta, por lo que te recomendamos llevar calzado cómodo para caminar la subida.
– El horario de visita es de 10 a 16 hs, pudiendo variar en distintas épocas del año.

Visitas cercanas en Cracovia:

Colegio Maius: creado en 1400, referente en biblioteca y archivo de la documentación histórica de Polonia, además de ser el edificio universitario más antiguo del país. Este lugar es muy bello, desde su patio interior y arcadas. Personajes notables como Copérnico han estudiado allí.

Desde el patio central del Colegio Maius.

Elemento destacado: el antiguo reloj que se encuentra en el patio y que cada dos horas muestra las danzas de pequeñas figuras, muy peculiares, en madera. También desde Cracovia se pueden visitar Las Minas de Sal de Wieliczka.

La próxima te contaremos sobre nuestra visita al campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau en Oświęcim.

Nos despedimos con una foto de las bellas callecitas polacas.

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