Camino a Cachi, Salta, por los Valles Calchaquíes

Este fin de semana largo de marzo de Carnaval decidimos, ya que Emi tenía que trabajar en Salta, irnos a conocer desde la capital la ciudad de Cachi, situada en los Valles Calchaquíes.

Tomamos una excursión de un día de la mano de Nordic Travel Salta, en un viaje que se puede hacer en 3 horas de ida hasta allí y 3 de regreso, con un poco más de tiempo si decidís parar en las zonas que a continuación te contamos.

Era muy temprano a la mañana cuando nos pasaron a buscar y emprendimos el viaje hacia la montaña, hacia un pueblo de los más pintorescos del norte argentino. Para llegar hay que tomar la Ruta Nacional 58 hasta el Departamento San José de los Cerrillos, en donde se empalma con la Ruta Nacional 33. Solo un pequeño tramo del final se hará sobre la Ruta 40, aquella que une de norte a sur nuestro país.

Primera parada, Departamento
San José de los Cerrillos en La Merced

A tan solo 8 km de la capital hicimos nuestro primer avistaje desde el micro. Los Cerrillos es conocido por la excelente calidad del tabaco, cultivo que se realiza entre los meses de junio a diciembre, luego, por el clima lluvioso, solo se dedican al cultivo del choclo.

Nombrar a Los Cerrillos es hablar de su samba, su carnaval, y sus antiguas edificaciones de estilo colonial. Sus típicas casitas son de adobe pintado en blanco, en las que dentro se puede apreciar el verdadero esqueleto de madera, en sus tirantes, y la piedra. Antiguamente, las construcciones eran las carpas salteñas, en donde se ubicaba la población y desde donde se organizaban todos los festejes anuales.

Algo que también aprendimos en este viaje y por esta zona de Salta es que el tabaco Virginia se destaca en los Valles, tanto para su cosecha interna como su exportación (el 80% aprox.), así como la producción de tomate, la gran cantidad de árboles frutales, el cultivo de la soja y el arándano, la explotación de caliza en las montañas linderas.

¿Por qué se llama este lugar San José de los Cerrillos? Es que claro, lo que predominaba en nuestro paisaje eran cerros, y de entre los vistos se destacan el Cerro San Rafael y San Agustín.

Nuestro guía, Daniel, nos contó la leyenda de este pueblo, al que se suele apodar “La capital de la flor”. Pues hace ya mucho tiempo, traída de la tradición japonesa, creció en estas tierras la única flor negra. Un rosedal irrepetible, que hoy aún crece y se puede apreciar en su plaza principal.

Sobre la producción de tabaco

Mientras seguíamos nuestro viaje hacia Cachi, el guía nos contó lo pionera que es Salta en la producción de tabaco, reconocida en el resto del mundo. El proceso de producción del tabaco consta de varias etapas, siendo las principales su cosecha, la selección y el secado. Finalmente, una planta procesadora se encarga del prensando y armado. A los costados de la ruta se pueden apreciar los secaderos y los campos cosechados. Históricamente el tabaco ha sido consumido en América de tantas maneras (rapé, masticado, bebido, etc), que nace de esta plantación un enlace entre tradición, cultura y consumo local. A pesar de esto, sabemos que se ha comprobado que su consumo es altamente dañino para la salud, sobre todo para los pulmones.

Segunda parada, El Carril

En la localidad de Chicoana se encuentra otra población que se destaca en la zona por sus jineteadas (algo que debería empezar a reconsiderarse como tradición por su evidente maltrato animal), su cosecha tabacalera y la excelente producción de los típicos tamales norteños. Aquí, en marzo, se celebra la fiesta del tamal, compuesto por harina de trigo y charqui (carne deshidratada, secada como antaño al sol). Otro de los atractivos de esta zona es el turismo de alta montaña, en el que se hacen caminatas y trekkings un poco exigentes, pero no imposible, por ejemplo, en el cerro de Los Laureles.

Tercera parada, Quebrada de Escoipe

Entre ríos y cerros, como toda quebrada, nace la Quebrada de Escoipe. En este lugar hay grandes arboledas y se destaca el ceibo, la flor nacional. Entre algunos árboles, nos han contado que predomina el laurel, el nogal y el algarrobo, también árboles frutales. El agua de aquí es muy limpia, transparente, porque no hay explotación minera cerca, está todo protegido por encontrarse en un parque nacional y el suelo ser recurso natural.

La Quebrada se aprecia entre curvas y contra curvas desde lo alto. Tiene algunas fallas geológicas que hacen que los cerros que la rodean puedan tener desprendimientos en algunas épocas del año, es por esto que el recorrido debe ser con mucha atención.

Por el paso del Inca: aquí viven hoy 22 comunidades, sobre una ruta que fue parte del Qhapaq Ñan, la red de senderos incas que unían poblados con una extensión de más de 4mil kilómetros. Este tramo del Camino Inca se dio en llamar la Recta del Tin Tin (consta de 15 kilómetros), un camino de altura entre la localidad del Carril y el Parque Nacional de los Cardones. Por este camino es que vamos hacia Cachi.

Mientras seguíamos cuesta arriba y en curvas, empezamos a ver en el paisaje cardones y más cardones. Al ser un recurso natural, como te hemos comentado, está prohibida su tala. Antes de conformarse el Parque Nacional se tomaban las fibras del cardón para dinteles en puertas y ventanas, es posible hoy día verlo en muchas construcciones de esta zona.

Los cardones pasan por una etapa de crecimiento muy crítica al principio, a la que si sobreviven los primeros años, podrán aferrarse a la vida, hasta los 50, en que empiezan a secarse.

La leyenda del cardón, Kehuailla y Paskana

En los cerros de la Puna vivía Paskana, un aborigen de clase baja, que se enamoró de Kehuailla, una muchacha de alto rango social, hija del jefe de la tribu. Cuando ambos descubren que el amor es mutuo deciden escaparse a la montaña y le piden a la Pachamama que los proteja. Cavaron un pozo en el que pusieron ofrendas y luego hicieron una apacheta, un montículo de piedras dedicado a la madre tierra sobre la colinas. La apacheta tomó vida y los acogió en su profundidad llevándolos consigo para siempre. Al llegar el padre de la muchacha, y los demás de la tribu que los buscaban, encontraron en este lugar, al lado de la apacheta, una planta pinchuda, alta, robusta y que en su interior contenía agua. Una planta que alza los brazos como la muchacha, eternamente, agradeciendo al cielo y a la Pachamama su protección.

Debajo de cada cardón se halla una flor blanca, que simboliza a Kehuailla, una flor que sale de día y se esconde de noche, como la relación amorosa que la pareja padeció. Se dice que de cada flor de cardón nacen unas 8 mil semillas de las que solo una germina, por esto es que es importante no pisar las plantas ni pasar caminando muy cerca de ellas. Tan solo una de 8mil que nacen estará lista para crecer en nuestra tierra.

Ahora cada vez que observamos un cardón podemos ver a Kehuailla que alza sus brazos.

Cuarta parada, Payogasta
y el Nevado de Cachi

Payogasta, o pueblo blanco en lengua quechua, continúa en nuestro recorrido sobre la antigua huella del Camino Inca. Entre cerros y caminos angostos, volvimos a descubrir antiguas casitas de adobe cubiertas en pintura blanca, y venta de productos locales. En la zona se destacan los pimientos, Payogasta es la cuna de las especias en Salta.

Nuestro recorrido fue apreciando al costado de la ruta los 6 senderos que utilizaron los obispos evangelizadores durante la Conquista y lo que dio en llamar a esta zona de altura como Cuesta del Obispo.

Además de los pimientos, es muy típico de aquí la agricultura: vacas, ovejas y cabritos que podrás ver dispersos por las montañas. También llamas, guanacos y vicuñas, estas últimas están protegidas en la zona y no pueden ser esquiladas. La ley hoy en día las protege, por esto es que conseguir su pelo es de lo más caro y, en nuestra opinión, innecesario de consumir para el turismo rural.

Cuando arribamos a los 3457 metros sobre el mar nos detuvimos a apreciar el camino de curvas, la altura de las montañas, la inmensidad de la zona que se mezcla con el cielo en un mismo cuadro. La parada fue en Piedra del Molino, un espacio pequeño en el que hay una capilla muy chiquita y un mirador para detenerse a apreciar el paisaje, punto más alto del recorrido.

Quinta parada, Parque Nacional de los Cardones

Después del mirador de Cuesta del Obispo, avanzamos un poco más hacia el Parque Nacional de los Cardones, creado en 1998, con 65 mil hectáreas, de las que 11 mil están protegidas y resguardadas. Ingresamos por un sendero sobre la ruta que es gratuito y en el que te recomendamos que sigas el camino marcado para no pisar los cardones pequeños.

No solo los cardones hacen de este sitio un lugar mágico, sino, también, las lagunas que se esconden dentro y las pinturas rupestres posibles de encontrar acercándote a las montañas.

Sexta parada y final, llegamos a Cachi

Mientras íbamos por “cajoncillo”, una zona más angosta y por la Recta del Tin Tin, atravesando el Parque de los Cardones, apreciamos la cumbre del Nevado de Cachi, de 6300 metros sobre el nivel del mar (pico de Gral. San Martín). Otro de los cerros que se destacan es el Cerro Tin Tin por su cantidad de colores superpuestos: el movimiento de placas deja ver distintas tonalidades por cada mineral.

Llegamos a Cachi.

Cuando llegamos a Cachi fue como detener el tiempo en un período arcaico, caminar con el Inca mensaje en un parate, para luego seguir hacia otra ciudad. Cachi se encuentra a 2200 metros de altura sobre el mar y es una ciudad pequeña, de calles angostas, casas de adobe y piedra, recubiertas en pintura blanca y con los picos nevados que decoran sus alturas.

¿Qué visitar en Cachi?

A pesar de ser un espacio pequeño hay varios sitios interesantes y únicos para visitar en esta ciudad. La plaza principal, en el centro, está rodeada por lugares importantes para la administración y distribución de la ciudad. En uno de sus lados, de costado y mirando hacia uno de los cerros se encuentra la Iglesia de San José. En su frente tiene 3 campanas y en su interior se deja ver el entramado en cardón, la pintura blanca y los detalles de refacciones que se superponen con los años.

Iglesia San José.

A continuación se encuentra el Museo Arqueológico Don Pío Pablo Díaz, creado en 1969 para conservar y difundir restos arqueológicos de los Valles y la historia de esta ciudad. Realmente visitarlo vale la pena, su entrada cuesta 50 pesos argentinos.

Corredor de ingreso al Museo.

La Plaza Principal –> la plaza es el punto de reunión de la ciudad, en donde según la época en que vayas verás diferentes acontecimientos. Como nosotros fuimos en carnaval había mucho movimiento, cantantes que animaban el momento y personas con vestimentas típicas: gauchos, bailarinas con atuendos indígenas y niños y niñas que bailaban, jugaban con nieve y se pintaban las caritas. Las pircas con arcos de la plaza llaman la atención por ser muy bajitas y hacer del ingreso al lugar un momento no solo de transporte en el espacio, sino también en el tiempo. Se ingresa al punto de reunión de las comunidades de la zona, al corazón de sus tradiciones y carnaval.

Desde la plaza.

Para conocer esta ciudad te recomendamos salir a caminar, alternar el paso entre las calles bajas y las veredas en altura de piedra. Descubrir y entrar en los locales para ver qué ofrecen. Al lado de la plaza se suele armar una feria de productos locales y recuerdos. Finalmente, encontrarás muchas hosterías, vinotecas rurales y almacenes estilo bodegón con venta de productos, especias y recuerdos, a la vez que servicios de restaurante.

Luego de almorzar y mover un poquito los pies en la plaza, retornamos hacia la capital salteña. Algo que aprendimos de esta visita en carnaval al norte es que aquí la fiesta revive una tradición antigua de desenterrar una figura tipo diablo (que simboliza al sol) y se le ofrece nuevamente a la madre Pachamama, a modo de fertilidad y renacimiento. La zona de la Quebrada de Humahuaca, espacio mítico del festejo carnavalesco, es el centro de reunión en el norte argentino.

Actualmente, algunas tradiciones paganas, religiosas y de Bolivia se han fusionado creando un carnaval de lo más colorido, en el que es tradición disfrazarse de diablos y diablas, con cuernos, con formas zoomorfas y florales, para que cada quien deje de ser quien es. Se mezclan las personalidades en la multitud impidiendo saber quién está detrás del disfraz. Se trata de una tradición en la que se rompen las reglas y cada quien deja atrás su cargo, su identidad, quién es en la sociedad, para fusionarse con un festejo de máscaras y nuevos roles, para jugar a un nuevo nacimiento.

No pudimos en esta ocasión ir hacia Jujuy a vivir el carnaval, pero es un pendiente para el año próximo.

Formas de acceder a esta ruta

El recorrido que te acabamos de contar de Salta hacia Cachi se puede hacer con empresas de turismo que ofrecen visitas de un día como hicimos nosotros, alquilando un auto y siguiendo esta ruta, o en buses que salen desde la estación central de micros en Salta. La empresa que vimos durante el camino fue Ale Hermanos. Te recomendamos esta página en donde podes encontrar horarios y más info al respecto: https://buses.todowebsalta.com.ar/

Te invitamos a leer nuestro post
de Qué hacer en Salta.

Gracias viajeros por acompañarnos,
nos llevamos la paz de Cachi en nuestros recuerdos.

2 comentarios en “Camino a Cachi, Salta, por los Valles Calchaquíes

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