Lo de Ali y la antigua ciudad de Éfeso

Llegar a Selçuk para visitar la antigua ciudad de Éfeso fue conocer a Ali con su hotel boutique, una joya en medio de mucha historia, y una ciudad acogedora a los pies de una ciudadela culta. El hotel de Ali nos abrió sus puertas, su sauna y su baño turco, permitiéndonos así llegar hasta este otro punto de Turquía. Un sitio más que ideal para hospedarte en Selçuk, y muy bien ubicado para poder recorrer todo caminando.

Cómo llegar a Selçuk desde la costa turca

Para llegar tomamos un bus desde la Otobüs Durağı en Fethiye que duró unas 4 hs. Hay varias empresas que salen de ahí y se compran los tickets en el momento. Para ir a visitar la ciudadela de Éfeso paramos en Selçuk, que es a 3 km de las ruinas. Ambos sitios forman parte de la Provincia de Esmirna y son un punto destacado para cruceros que pasan por la costa turca, por eso en temporada alta tendrás que escapar del turismo efímero, que solo desciende a sacarse fotos y se va. Es posible, de todos modos, desde Fethiye tomar otros buses que parten a distintos puntos de Turquía.

Primer día, visitando el pueblo de Selçuk

En Selçuk te recomendamos caminar y recorrer sus calles y mercados. La ciudad es muy tranquila, con más movimiento durante la tarde en que sus adoquines se llenan de mesas de juego y familias haciendo compras. La ciudad se encuentra próxima al mar Egeo, a unas 10 horas en micro desde Estambul, pero a solo 50 min desde Izmir. Por eso, y si queres llegar desde puntos lejanos, lo mejor será volar hacia Esmirna/Izmir y desde allí viajar en bus.

En la ciudad visitamos las ruinas del Templo de Artemisa (una de las 7 maravillas del Mundo Antiguo) y el Museo de Éfeso que es lo más en esculturas. Las ruinas de Artemisa son literalmente ruinas, queda poco y nada, y está, lamentablemente, cuasi abandonado. Estar allí, sin embargo, nos permitió acercarnos a lo que fue un segundo oráculo o huaca del mundo antiguo, segundo porque primero estuvo Delos, en el que se adoraba a esta diosa madre, protectora de los hombres. Sus esculturas fueron siempre representadas como una figura guerrera, cazadora y con perlas/pechos que sobresalen por todo su cuerpo.

Lo poco que queda en pie del Templo de Artemisa. No sabemos si siempre está así, pero ese día el terreno estaba inundado.

A pesar de que las ruinas del templo estén poco conservadas y queden tan solo unos fustes, el Museo de Selçuk hace a las veces de ayuda a la imaginación para entender más la grandeza de esta antigua zona grecorromana. Dentro del museo se conservan dos esculturas originales de Artemisa de Éfeso, que se encontraban dentro del Templo. Además de estas esculturas, el museo tiene una amplia variedad de elementos arquitectónicos, medallas, joyas funerarias y frescos. La sala de Artemisa y la de esculturas romanas te transporta a un pasado de esplendor y conocimiento del hombre basado en el mito y los dioses.

El museo es uno de los más importantes en arqueología de Turquía, su entrada cuesta 25 liras turcas por persona y cierra por la tarde.

Después de ingresar al museo, seguimos caminando hacia la Basílica de San Juan que se encuentra en lo alto, junto al Castillo de Ayasuluk. A pesar de encontrarse en ruinas, es posible imaginarse y reconstruir bastante del edificio. Su entrada cuesta 25 liras turcas.

La leyenda cuenta que hacia mitad del Siglo VI, el emperador Justiniano quiso reconstruir y renovar monumentos cristianos de la época, y se construyó esta basílica en donde se dice estuvieron sepultados los verdaderos restos del Apóstol San Juan. Mucho después de esta historia, y durante la misma, lo cierto es que la basílica fue la más inmensa y concurrida por toda Anatolia, y eso se puede ver en su enormidad en ruinas, haciendo crecer la movilidad y comercio de la zona. Lo que aún se mantiene y conserva son sus restos de ladrillo y las columnas de mármol, materiales que sobreviven al paso del tiempo.

El castillo de Ayasuluk desde la Basílica.
Ingresando a los restos de la Basílica de San Juan.

El castillo de Ayasuluk, un poco más en lo alto de la colina, ocupa la antigua aldea bizantina construida para los ciudadanos que aquí habitaron durante el siglo V. Las murallas y sus muros fueron pensados como protectores de la ciudad, dotándola así no solo de una barrera de ataques, sino de un espacio de gran visión por su altura. Con el tiempo, y alejándose del foco de protección, los ciudadanos se asentaron en Éfeso.

A solo 300 metros de aquí y siguiendo nuestra caminata, nos cambiamos de culto para acercarnos a la Mezquita Isa Bey en la misma colina de Ayasuluk. La mezquita se sigue utilizando para el culto islámico y pudimos notar que algunas de las columnas de la Basílica de San Juan fueron utilizadas para su construcción.

Bey significa desde la antigua tradición de mandatarios otomanos: gobernante. Construida durante el siglo XIV, es un bastión significativo para la cultura de la provincia de Esmirna hasta la actualidad.

En el patio de la Mezquita Isa Bey.

Luego de esta visita, seguimos caminando sin mucho sentido ya, porque no habíamos investigado mucho más qué podíamos visitar. Pero, sin querer, terminamos en una calle peatonal, de esas de gran movimiento por la tarde, en el que el pueblo tomaba otros colores y curvas. Entre los sitios en donde almorzamos y cenamos ese día, podemos recomendarles la pizza turca de Selçuk Pidecisi, te invitan un tecito para irte tranqui a dormir, y un sitio para comer al mediodía es Petek Cop Sis, original y de precios locales. En ambos lugares no hablan inglés, ya que no se trata de lugares muy turísticos, pero le ponen onda y te orientan como sea que salga y en lo que necesites.

Dormir en Selçut

Dormir en este pueblo fue una experiencia relajante. Ali, el dueño del Cella Hotel Boutique, nos invitó a quedarnos para descansar y visitar no solo el pueblo local, sino las ruinas de Éfeso, que se encuentran a minutos de allí. La residencia del hotel es un arte en sí. El edificio está completamente decorado por dentro, como por fuera, por esculturas y detalles grecorromanos, que te adelantan un poco de la antigua ciudadela. El hotel cuenta con una zona de masajes, spa, baño turco, piscina y sauna para uso común, así como diferentes habitaciones que tienen cada una un estilo especial.

A nosotros nos tocó la habitación más alta y con mejores vistas a las plantaciones del campo posterior. Desde la ventana podíamos esforzarnos por llegar a reconocer algo de la antigua Éfeso o no mirar tan lejos y contemplar las cosechas de la tierra cercana. Ali nos dijo que nos invitaba a quedarnos y a descansar. Qué más queríamos escuchar después de todo este recorrido en bus y vaivenes de ruta por Turquía. Eso hicimos, descansamos en este hotel boutique entre el pueblo de Selçuk, las cosechas linderas y la antigua ciudadela de Éfeso.

Buscando a Emi desde la fachada de Cella Hotel.

El hotel ofrece bicicletas, bebidas, espacios de lectura, y un trato más que cercano para ayudarte en todo lo que necesites. El desayuno y sus productos son ecológicos y están muy enfocados en generar un consumo turístico que no dañe el medio ambiente y la tradición del lugar. Cuando llegamos, Ali nos contó que conocía Argentina y que quería volver algún día a nuestras pampas. Un viajero más, otro trotamundos que no solo quería ofrecernos la comodidad de su casa, sino la bienvenida a su país de su mano y sus recuerdos.

Recuerden que en Turquía no funciona la página de Booking.com por lo que es preferible llevar hoteles vistos antes de viajar y/o comunicarse con las páginas directamente.

Segundo día y visita al complejo antiguo de Éfeso

Los restos de la ciudad griega, romana y otomana de Éfeso, la Basílica de San Juan, así como el Templo de Artemisa forman parte del Patrimonio de la Humanidad declarado por UNESCO en 2015. Las ruinas de Éfeso se localizan a solo 3 km de Selçuk y es por eso que la mayoría de los viajeros eligen este punto como lugar de hospedaje. Para llegar hasta las ruinas nosotros decidimos ir en bus local, pero hay 3 opciones:

  1. El bus que parte de la estación central de Selçuk, se encuentra enfrente al Museo arqueológico. El bus pasa cada 50 minutos y te deja en la entrada sur. Detalle inmenso porque lo mejor es recorrer de arriba hacia abajo, es decir, de norte a sur.
  2. Otra opción es pedirle a un taxi que te lleve hacia la entrada norte desde la ciudad, y convocar más gente que tenga ganas de hacer el viaje así ahorras dinero. Los taxis están abiertos a negociar el precio.
  3. Caminando o en bici. La mejor opción aunque no la consideramos porque hacía más de 35 grados de calor. Se camina por el costado de la ruta en un sendero armado para ir por estos medios hacia la ciudadela.
El bus local que te lleva y trae a Éfeso, además recorre la costa de Pamucak, otro sitio relajante para visitar en la zona.

Costos, ingreso y consejos para visitar Éfeso

Recorrer la ciudadela desde el norte no solo es más práctico para tener el mejor sentido de los edificios, sino porque se va en bajada hacia la zona sur. En verano es ideal para no ir caminando en subida varios kilómetros. Además, les recomendamos llevar gorro y protector solar, así como alguna bebida desde afuera. Dentro vimos un comercio de bebidas y una zona de merchandising, pero sale el doble que lo que puede costar fuera del complejo.

La entrada cuesta 40 LT (mayo/junio 2019) y es preferible ir temprano antes de la multitud: abre a las 9 am.

Después de visitar Roma o Grecia lo más probable es pensar que habíamos visto gran parte de la Antigüedad Clásica, pero como sucede con otros países, Turquía tiene las ruinas grecorromanas mejor conservadas del mundo.

Éfeso/Ephesus fue una gran ciudad comercial durante el período helenístico, y también un centro cultural y de esplendor con los romanos. Se cree que más de 220 mil personas residieron allí, y que una de las causas de su declive fue la progresiva sequía que sufrió el río Caístro, del cual se alimentaba el puerto de Éfeso, y que desemboca en la costa de Pamucak. Por otro lado, se cree que otros de los motivos pueden haber sido la malaria sufrida durante la época, y contiendas por dominar las tierras por culturas vecinas.

Una vez dentro de esta maravilla, entre los sitios para visitar te recomendamos no perderte:

  • La calle del Puerto o avenida principal: tan solo pocas estructuras a su alrededor quedan en pie, principalmente columnas. La grandeza de lo poco que queda hace imaginar la inmensidad de lo que podía acompañar a estas obras de arte de la arquitectura.
  • El Gran teatro y el ágora. Dos sitios importantísimos para la vida pública y social de esta ciudad. Se encuentran en pie algunas de sus estructuras y del teatro lo más llamativo son sus gradas, por su geometría y prolijidad sobre la ladera.
  • La biblioteca de Celso: Este punto es quizá el más fotografiado y mejor conservado de todos. Se trata de una fachada muy bien resuelta, y con relieves y detalles artísticos. Esta biblioteca se construyó hacia el 110 por el hijo de Celso (cónsul romano en esta ciudad), Cayo Julio Aquiles, y contuvo más de 10 mil manuscritos.

    En su fachada podemos ver las cuatro virtudes romanas: Sophia, dueña de la sabiduría; la Areté, dominadora del valor; la Ennoia, proclamadora del pensamiento, y la Episteme, la oradora del conocimiento. Lamentablemente, las estatuas originales se encuentran en el Museo de Éfeso en Viena, así como otras obras de arte que aquí se hallaron. La idea del arquitecto de la Biblioteca fue armar una fachada convexa para generar un efecto mayor de enormidad, lo cual se logra y se puede apreciar aún más con la caída del sol.

    Es posible ingresar a través de la fachada y recorrer su lado posterior. La teatralidad cobra vida al caminar y recorrer sus arcos y relieves.
  • El templo de Adriano y las casas adosadas/terrazas. Estas dos obras arquitectónicas son llamativas en esta parte del camino dado que se encuentra, por un lado, perfectas columnas corintias y una escultura protectora de Medusa, como las antiguas casas de la clase alta de Éfeso. Este recinto está separado de la vista para los visitantes y requiere una entrada aparte para ingresar. No ingresamos, pero dicen que se pueden ver frescos bien conservados. Lo que se podría comparar con los frescos pompeyanos en aquellas casas veraniegas.
  • Entre otros de los sitios que pudimos ver, encontramos pasillos, escaleras, y los antiguos baños romanos. La historia nos cuenta que este sitio estaba reservado para las clases más altas de la ciudad, sobre todo porque había que pagar un alto costo para usarlo, y en donde se desataban grandes acuerdos sociales.
  • Gatitos efesianos. Es que la constante turca no pierde ritmo aquí. Gatos y más gatos adornan las calles de esta ciudad en ruinas.

Una vez que recorrimos Éfeso volvimos en mini bus desde la puerta sur, el mismo sitio en el que el bus nos había dejado.

Visitar la casa de la Virgen María

Desde la salida sur de la ciudadela de Éfeso se ofrecen taxis que te llevan a visitar la Casa de la Virgen María, siempre regateen porque aquí se aprovechan de que si no es en taxi, ir caminando o en mini bus es, podría asegurarles, imposible. No está tan cerca de Selçuk, y a unos 7 km desde Éfeso, por eso si quieren ir lo mejor es ir al salir de la ciudadela por la puerta sur.

La casa se conoce históricamente mediante una visión que tuvo una monja alemana que dijo con precisión dónde vivió sus últimos años la Virgen María. Los detalles que dio, y aún sin conocer Turquía, coinciden completamente con este sitio que se declaró desde 1896 como Santuario. Hoy en día se convirtió en un punto de peregrinación para cristianos y musulmanes, y se dispuso una capilla al lado de la casa para los visitantes. La entrada cuesta 25 liras turcas.

Después de aquí y siguiendo la huella del bus, nos fuimos a conocer una aldea llamada Alaçati, bordeando la costa, acercándonos a Grecia y empapándonos de una nueva cultura del Egeo. Hace click acá para ir al siguiente post.

Un comentario en “Lo de Ali y la antigua ciudad de Éfeso

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *