A México, por Luciana Castro

Pirámides de Teotihuacán.
@luchiines @malleguebien
lucianaicastro89@gmail.com

¿¿A México te vas a ir??

Fue la reacción de mi madre y la de la mayoría de la gente a la que le contaba que me venía a pasar un tiempo a tierras aztecas.

Obviamente, México no está en la lista de “5 países que eligen los millennials para vivir su apasionante vida”, ni en la de “los 10 países más tranquilos para alinear los chakras”. No suena muy tentador venirse a un país con sobrepoblación, inseguridad, contaminación narcos y terremotos. Fue por eso, por no ser uno de esos países a los que te vas sin hacerte tantas preguntas, es que tardé más o menos 5 años en decidirme y venir. Ese fue el tiempo que me tomé para investigar, conocer y ver que no todo es tan trágico como muestran los titulares de los diarios. Tengo amigas y conocidos que viven acá hace tiempo, que trabajan en publicidad (igual que yo) y la única certeza que tuve siempre clara era que acá nuestro trabajo estaba mejor pago, que podía conseguir algo rápido y que tenía más chances de crecer a no tan largo plazo, ya sea en agencia o con algún proyecto propio.

Esa fue mi motivación desde siempre.

Así que, después de pensar, analizar y amagar por tanto tiempo, el año pasado, ya totalmente desgastada del laburo de allá, decidí que venía. Justo conocí a mi novio en el medio de la decisión y él tenía ganas también de cambiar de país, así que lo que siguió fue unir fuerzas, ahorros y ganas de empezar de cero en otro lado.

Irse no es tan fácil como parece. Hacer la valija en la que entre casi toda tu vida y no te cobren sobrepeso, es aterrador. En el camino, mientras vendía y repartía todas mis cosas me pregunté miles de veces, ¿qué mier*a estoy haciendo?

Nos vinimos sin casa, casi sin trabajo y sin papeles. Tranqui. Lo que recomiendo es hacer todo lo contrario. Aunque tenés 180 días para estar como turista (el doble que en casi todos los países) lo mejor es venir con algunos temas más resueltos.

Antes de llegar, todos nos decían que conseguir trabajo era súper fácil, pero la realidad con la que nos encontramos es que sin papeles, no es taaaan sencillo. Muy pocos se arriesgan a tomarte ilegal, al menos en CDMX. Puede ser que en la playa sea otro asunto. Así que si vienen con algo charlado, mejor.


Ritual en el centro histórico.

Estas son las opciones para estar legal:

  • Si venís con trabajo y ese empleo te da una carta de oferta laboral, ya tenés medio cielito mexicano ganado.
  • Si la carta te la dan antes de venir al país, tenés que ir a la embajada de México en Argentina (o en el país que estés) y ahí te dan la visa laboral que se llama Fm3. Así, en vez de entrar como turista, entrás como residente temporal. Ahí adelantás 10 mil casilleros.
  • Si te la dan en México (como en mi caso) tenés que presentarla en migraciones y si te la aprueban, tenés 30 días para ir a una embajada de México, fuera de México. Es decir, tenés que salir del país para que sellen el pasaporte con esa Visa laboral y volver a entrar. Medio un bodrio pero si le ves el lado bueno, pegás un viajecito.
  • Si venís sin trabajo o si conseguís uno que no te da carta, entonces se puede comprar. Esto, desde ya, no es del todo legal, pero acá todo está permitido y con dinero todo se arregla.
  • La carta comprada te la consigue un abogado, te “contrata” de una empresa que él maneje, le das unos $20000 MX (cerca de US$1000) y listo. Con esto, obviamente, hay que tener mucho cuidado porque ya deportaron gente por ser “empleados” de empresas muy truchas.
  • Otro detalle, si vienen como turistas con idea de buscar trabajo acá, lo mejor es que se vengan con pasaje de ida y vuelta, aunque no vayan a salir.  En el aeropuerto son bastante estrictos y te piden un pasaje de salida de México sí o sí.

La famosa renta de Don Ramón

El tema departamento es un poco más fácil.

  • Si alquilás por inmobiliaria necesitás un fiador (un garante) que acá también se consigue poniendo platita, te piden algún recibo de ingresos y dentro de lo posible algún documento legal de acá. Pero, a diferencia de Argentina, me sorprendió para bien la buena predisposición para ayudarte y todo es bastante charlable. Obviamente, solo quieren que les pagues.
  • Si buscás particular, acá todavía se maneja mucho el cartel colgado de SE RENTA, así que otra recomendación es ir mirando para arriba para ver qué encuentran. Así conseguimos nosotros a los pocos días de haber llegado.

Alquilar es una de las partes más caras de vivir acá. Las rentas pueden ir desde los $16,000MX (poco más de U$S800) en adelante, dentro de las zonas recién-llegados-friendly. Acá los departamentos son ENORMES. No es muy común encontrar mono ambientes o dos ambientes chiquitos como los que vemos con cariño en Buenos Aires. Todos tienen mínimo 2 habitaciones, 2 baños, 2 cocheras, balcón, terraza y un montón de otras cosas que después no sabés cómo rellenar. Y el detalle no menor que tenés que contemplar dentro de los requisitos es que el departamento tenga todo en orden para cuando tiemble.


Una vez que superás todo esto, ahora sí, bienvenidxs a México.

Una de las cosas que le dije a mi novio para convencerlo de venir (tampoco tenía a México en su radar) fue: hay muchas playas cerca y no es tan caro viajar. Y es la verdad.  Vivir acá significa poder escaparte las veces que quieras a un lugar distinto. Si no son tanto de la playa también hay muchos lugares para recorrer como reservas naturales, lagos, volcanes.

En particular, CDMX, está justo en un valle, o sea que cualquier tramo que hagas más o menos de una hora, te va a llevar a la montaña. Dentro mismo de la ciudad también hay muchas cosas para hacer. Hay paisajes para todos los gustos.

Los más lindos que conocimos hasta ahora fueron:

  • Barrio Roma/ Condesa (son los Palermo de acá).
  • San Ángel (una especie de San Isidro con Colonia).
  • Coyoacán (El barrio de Frida y de muchos artistas. Bien colorido, mexicano y bohemio).
  • Centro Histórico (Está lleno de gente como todo centro, pero tiene su encanto, como todo centro también).
  • Bosques de Chapultepec (como los bosques de allá, pero nivel enormidad México).

La vida acá puede ser tan cara o barata como quieras. Si tenés un sueldo aproximado a partir de los $18000 MX (US$900) vas a poder estar bien (si compartís el alquiler, claro). Una comida bien potente con bebida para dos, en un barrio cool, puede estar en $400MX (US$20). Pero también podés comerte un taco con una cerveza en un lugar más local, por menos de 150MX para dos (U$S10).


Moverte es tan barato como complicado.

El tráfico infinito es real. Así que moverte en tu propio auto es una opción que por ahora no tienta mucho.

Existe el Metrobús igual que allá, hay muchas líneas y es uno de los transportes que mejor funciona. Lo pagás con la SUBE de acá que cargás en máquinas antes de subir y el pasaje sale $6 (US$ 0,31) Lo malo es que casi siempre viene colapsado y, al igual que el subte, tiene un vagón especial para mujeres porque el acoso es bastante fuerte.

Una de las cosas que me dijeron antes de venir fue: ojalá nunca te tengas que tomar el metro, y tenían razón. Es feo, está descuidado, colapsado y no es muy seguro. Con la misma tarjeta del Metrobús, te podés sacar un pase anual para andar en Ecobici que sale unos $400MX (U$S20). La bici es una gran manera de evitar el tráfico y una de las pocas formas de llegar a tiempo a los lugares.

Moverse en taxi de la calle también está medio prohibido sobre todo para los que tenemos cara de turistas eternos. Y Uber resulta ser una de las mejores opciones porque funciona al 100% y un viaje de una distancia media puede salirte $60 (US$3).

Montaña desde la ciudad.

El paisaje

Una de las cosas que más me costó al principio (las primeras semanas, recién voy 5 meses) fue adaptarme a los paisajes nuevos. La verdad es que no encontraba nada parecido a Buenos Aires y eso me hacía sentir un poco más lejos todavía. Además, ni bien llegué me sentía con mareos y falta de aire. Al principio, pensaba que era por tanta información o falta de estado físico para caminar, pero después me di cuenta que era porque estaba respirando en un clima seco a 2400 mts de altura. De todas maneras, lo que más me gusta es encontrarme con casas de colores por todos lados, darme vuelta en alguna avenida y ver el Volcán Popocatépetl (todavía no sé pronunciarlo) o cada tanto encontrarme en el camino con ardillas corriendo por los cables.


Palacio de Bellas Artes- Centro.

Costumbres y comidas

Las costumbres también cambian bastante. Todavía estoy adaptándome a los horarios de la comida, por ejemplo: se desayuna a las 8 am, se vuelve a desayunar a eso de las 11/12, se almuerza a eso de las 15hs y se cena (si es que se cena) cerca de las 20hs.

Y el tema comida, es un posteo aparte. Acá se vive como si no hubiese un mañana y, obviamente, se aplica a la alimentación. Pueden desayunar sin ningún tipo de problemas unos chilaquiles que constan de: totopos (nachos) cubiertos de salsa verde picante, pollo, crema, queso, huevos y lo que tu imaginación te permita poner. O pueden clavar una cervecita con clamato al mediodía, que dentro de sus ingredientes lleva: salsa de tomate, caldo de almejas seco, salsa picante, salsa inglesa, limón, sal, y de nuevo, lo que tu imaginación te deje ser. (Sí, todo eso va dentro de la cerveza).

El mito de que todo es picante es real, pero siempre que preguntes si pica o lo pidas sin chiles, vas a comer bien. Hasta ahora no tuvimos ningún problema con eso. Existe algo que se llama la Venganza de Moctezuma, que es el derecho de piso que pagás con tu estómago cuando llegás acá y que casi ningún extranjero queda exento. No voy a detallar de qué se trata, pero solo diré que por suerte acá están preparados con todo tipo de medicamentos para las crisis estomacales.


Mexicans

La gente, en general, tiene muy buena onda y buena predisposición para ayudarte y hacerte sentir como en casa. Si salís a comer o contratás algún servicio lo normal es que sean mega atentos y te hagan sentir cuasi una reina/rey. Pero ojo, también hay bastante viveza criolla en estos rubros y muchas veces (por tener cara y acento extranjero) te van a cobrar algo que no tenías en cuenta o te vas a llevar alguna sorpresa de esas. Es cuestión de estar atentos y no dejarse llevar tanto por sus encantos.


Má, llegué bien

Como dije al principio, la que peor se tomó la noticia de que me venía a vivir a México, fue mi mamá. Me costó bastante convencerla de que no todo era tan caótico acá, pero igualmente, lo que más le dolía era que me vaya lejos. Así que en un intento de acercarla (a ella y a toda mi familia que extraño) a este mundo y de que se quede tranquila de que todo está bien, pensé en mostrárselo en la cuenta @malleguebien. Serían como esas cartas que se mandaban antes los que vivían lejos, pero en forma de posteo y álbumes de Instagram.

Es mi gran excusa para escribir seguido sobre algo y al menos tengo una fan asegurada que me va a leer siempre :D.

Casa de Diego Rivera y Frida – San Ángel.


Preguntas RBF

  • ¿Se consiguen dulce de leche, yerba y productos argentinos en algún negocio en México?

Sí, hay muchos argentinos, por ende, muchísimos productos. Para empezar hay una parrilla por cuadra más o menos. (No está chequeado, pero las veo todo el tiempo). Algunos productos como yerba, dulce de leche o fernet se pueden conseguir en Liverpool (como un Falabella de acá) o en La Naval (venden alcohol y productos importados).

En Doña Juana, venden pastas caseras argentinas, abuela style. En Corazón Contento venden alfajores de maicena o medialunas con café. La Central de Pizzas es como una sucursal de una pizzería de calle Corrientes, en donde te podés comer una pizza en la barra, pedir una fugazzeta rellena o unas empanadas caprese. Due Gelatti es una heladería que te hace extrañar menos al dulce de leche relleno, al granizado o al sambayón.

Y así, hay miles de lugares que te hacen sentir que estás todavía por algún lugar de nuestro querido país.

  • ¿Te contactaste con argentinos/as que también viven ahí?

Estoy en un grupo de argentinas y siempre tienen un buen dato para aportar. Dentro del rubro publicidad hay muchos argentinos y tengo contacto ahí también.

  • ¿Pudiste hacer algún amigo/a local?

Tengo una amiga mexicana por la cual vine y, a través de ella, estoy conociendo más mexicanos también.

  • ¿Sabés cuánto cuesta una pinta de cerveza en un bar, por ejemplo?

Sale más o menos 40MX (US$D 2,00).

  • ¿Creés que vas a volver a Argentina, qué recursos utilizas para seguir conectada con familia y amigos/as?

Voy a volver de visita en principio. Mi idea desde siempre fue volver una o dos veces por año a ver a mi familia y amigos. Pero el plan es seguir viajando y conociendo. Sigo conectada gracias a las benditas redes que acortan la distancia notablemente.

2 comentarios en “A México, por Luciana Castro

  • el julio 10, 2020 a las 1:57 pm
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    me encantó, estoy próximo a irme a vivir a la isla de Cozumel, tengo varias dudas que capaz podes ayudarme
    No tengo Ig, como puedo contactarme con vos?

    desde ya gracias!

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    • el julio 10, 2020 a las 2:21 pm
      Permalink

      Hola Maxi. Gracias por leernos y escribirnos. Al principio de este post publicamos el mail de Luciana, podes contactarte ahí con ella. Beso grande y éxitos en tu viaje !

      Respuesta

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