Un viaje al color y las formas, Viena

Casa Hundertwasser, Viena.

Al color y las formas, la casa Hundertwasser

Esta vez comenzamos un viaje desde el presente para luego caminar hacia atrás. ¿Dónde estamos? En Viena, la capital de la grandiosa Austria, en un complejo residencial de los más fotografiados del país por su impronta moderna y de ruptura en relación a los palacios y casas señoriales que son la constante del lugar.

La casa Hundertwasser, diseñada por el artista Friedensreich Hundertwasser, fue construida durante 1983 y 1986. Como patrimonio cultural de Viena, adentro se pueden ver pisos ondulados, ventanas torcidas, pliegues inexactos e inesperados, así como ramas, colores y distintos materiales. Su idea fue acercarse a la naturaleza en medio de la ciudad, huyéndole a las líneas rectas y convencionales, optando por las curvas, los desniveles, árboles y mosaicos de colores, que van desde el suelo hasta donde la imaginación pueda ver.

Nos parece un lugar diferente para empezar nuestro recorrido por Viena, ya que es de los pocos sitios que escapan a la constante arquitectónica y clásica de la ciudad.

  • La casa Hundertwasser y el barrio se encuentran en la calle Kegelgasse 34-38.
  • ¿ Cómo llegar? Nosotros tomamos el tranvía de la línea 1 y bajamos en Hetzgasse. Caminando es otra opción para conocer Viena que, por cierto, es una ciudad inmensa.

Cómo llegamos a Viena

A Viena viajamos desde Múnich y decidimos hacerlo en tren, aunque también Austria tiene muy buenas conexiones en todo Europa en avión (las clásicas líneas low cost). Pero, decidimos seguir sobre vías de hierro y así tomamos un tren desde la Estación Central de Múnich, la München Hbf, que con frecuencia de todos los días sale a la tarde un tren hacia Viena.

El tren a Viena llega también a la Estación Central de la ciudad, que tiene una estación de metro ahí nomas como para viajar a tu hospedaje. El viaje en tren es re tranquilo, con pocas paradas en el medio, y dura unas 4 horas.

–> Viajamos con la compañía de tren OBB, que al visitar su página oficial se pueden chequear todos los recorridos y precios, haciendo click acá. O bien, se pueden visitar los buscadores de vuelos económicos para pasajes de avión.

–> El Aeropuerto de Viena está medio alejado de la ciudad, a unos 18km. La mejor forma para ir y venir hacia allá es en el tren, el City Airport Train (CAT), que desde las 5.30 hasta las 23.30 hs. pasa cada media hora desde la estación Wien Mitte. Su valor es de unos 12 euros.

–>Se puede también viajar al Aeropuerto en el tren suburbano, aunque más económico, un poco más lento. El punto de partida y llegada es el mismo, siempre hacia Wien Mitte. Y hacia el Aeropuerto, el destino debe indicar Wolfsthal o Flughafen. Su valor es de unos 4 euros.

Un poquito de Argentina en Viena.

Recorrer Viena a pie o con transporte

Charlando con amigos al volver de Viena, descubrimos que no éramos los únicos a quienes Viena nos había parecido una ciudad inmensa. Muchas de sus construcciones o plazas, edificios y hasta museos, son espacios tan grandes que moverse de un lado a otro caminando no siempre es lo más cómodo.

No compramos ninguna tarjeta de las clásicas que te hacen combo de museos y viajes con descuentos. No descartamos que sea una buena opción para quienes quieren visitar muchos museos y atractivos turísticos, pero sí compramos pases de abono en transporte.

Los abonos de transporte tienen un precio fijo y te permiten viajar las veces que quieras en cualquier transporte público (colectivo, metro y tranvías). Teniendo en cuenta que cada viaje cuesta unos 2.20 euros, los abonos dan la posibilidad de viajar ida y vuelta a menor precio.

Lo ideal es pensar qué se quiere recorrer y si hay un día en el que vas a viajar a más de dos lugares, ese día comprar el abono.
Un abono de 24 hs cuesta unos 8 euros, y cuantos más días incluya, los precios bajan. Para comprarlo solo tenes que seleccionar las opciones disponibles en las propias estaciones de transporte.

Tené en cuenta que caminar todo Viena va a ser muy difícil por las distancias, así que es mejor ir familiarizándose con el transporte público del lugar.

La capital de grandes imperios

Desde que los celtas poblaron estas tierras, el Danubio dejó oleada sobre su historia, sus comercios y reinados. Derrotada y renovada tras las guerras, Viena se destaca por haber formado uno de los Imperios más fuertes de la historia, el Austrohúngaro, motor de la PGM, y por haberse suavizado durante la SGM.

Lo cierto es que su estilo monumental domina todo el centro histórico y un poco más. Actualmente, Viena es reconocida por sus actividades internacionales y el turismo. Es posible ver en sus calles el legado histórico de las culturas que aquí han convivido y luchado al ritmo de su famoso río.

Parlamento de Viena, evocando a la Grecia Clásica.

Catedral de San Esteban por dentro, tiene catacumbas, un campanario antiguo y muchísimas tumbas reales.

La Ciudad Blanca, según los romanos, o la de los sueños freudianos, o la experta en música, por tantos compositores como Mozart, Beethoven, entre otros, nos invita a caminar lentamente por sus edificios monumentales y a distraernos también, por qué no, con los susurros del tiempo de la famosa princesa Sissi, por su rebeldía y sus pasiones. 

Exteriores del Palacio Belvedere.

Un intento de listado de nuestros elegidos:

PALACIOS: Si te interesa adentrarte en el pasado imperial, hay dos sitios que son los indicados: el Palacio Schönbrunn, residencia de verano de la familia imperial desde el siglo XVII, y el Palacio Hofburg, residencia oficial del gran imperio Hasburgo.

También, y al menos para ver sus jardines de afuera, merece la pena el Palacio Belvedere que es actualmente un museo y tiene muestras temporales de arte contemporáneo.

  • El Palacio Hofburg fue el que elegimos como pieza del pasado imperial. Dentro, se pueden visitar muchísimas salas y espacios de la realeza, como la Biblioteca, Apartamentos Imperiales y la Platería de la Corte, que nos dejó pensando en el esplendor y riqueza que se tuvo. La entrada cuesta unos 15 euros y abre de 9-17.30 hs.
  • El Museo de Sisi (emperatriz de Austria entre 1854 y 1898), que tiene muchos aficionados históricos, está dentro del Palacio Hofburg. Aunque sus apartamentos y cuartos son lujosos y especiales para lo común del Imperio, es destacable entender que más allá de su riqueza y belleza, se trató de unas de las princesas más tristes del lugar, y que buscó su manera de expresarse y de ser “rebelde”, como la suelen catalogar, en un contexto de imposiciones y mandatos sociales.
Un poco de la vajilla del Palacio Hofburg.
  • Biblioteca Nacional: la biblioteca de corte, construida por Carlos VI, en donde todo es voluptuoso y barroco. La visita a la Biblioteca y la Sala Imperial nos llevó solo un rato y nos pareció algo especial dentro de la capital. Miles de libros, columnas monumentales y estatuas en el medio nos hizo sentir como dentro de un barco de madera y por momentos de mármol en alta mar.

LA RINGSTRASSE: la calle circular o del anillo, en donde se encuentran la mayoría de los edificios históricos de la ciudad. Por esta zona pasaba durante la Edad Media toda la muralla, que, derrumbada en el siglo XIX, dio lugar a la construcción de espacios públicos y administrativos. Los que hoy podemos ver.

Algunos museos, el Parlamento y la Biblioteca Nacional, van a ser los que dominan las miradas al caminar por esta zona. Además, bien al estilo imperial, los jardines de alrededor poseen un tratamiento tan perfecto y manipulado que nos hacen pensar que el Señor Manos de Tijeras pasa todos los días por aquí a dar su toque decorativo.

Salgamos a comer algo.

MERCADOS:

–> el Naschmarkt, el típico mercado vienés de comidas. Es un espacio en el que pudimos conocer un poco más el verdadero ritmo de la ciudad, ya que bien lejos de los fines de semana, se acercan los locales para comprar comidas preparadas, pan, carnes y frutas. El mercado es antiquísimo ya que desde mitad del sigo XV funcionó como único punto de recepción de algunos alimentos, como la leche.
Para llegar, tomamos la línea U4 de metro hasta Kettenbrückengasse.

–> El mercado de pulgas menos conocido, el 48er-Tandler: podes hacer click acá para conseguir la ubicación y chequear qué días está abierto. Al ser un mercado más informal, no todos los días hay buenas cosas porque se van renovando, pero para visitar un mercado diferente y local nos parece una buena idea. El proyecto tiene como finalidad reciclar y reutilizar los objetos no utilizados, esto suma mucho y es un aspecto que los vieneses valoran.

El momento gourmet de Viena

Hay algo muy particular de Viena que es su producción de vinos y aunque muchos de sus platos típicos, como el Wiener Schnitzel (escalope) o el gulash, son a base de carne, la cocina se nutre de verduras y sopas, ideales para el invierno.

Leímos mucho antes de viajar sobre ir a “determinado lugar” a comer las clásicas tartas de chocolate, como la tarta Sácher (Sachertorte),  pero, lo cierto es que se consigue en cualquier lugar de la ciudad, y a mejor precio que el hotel en donde dicen se inventó. Otro buen plato son las tartas de manzana y los crepes acompañados de dulce.

Para acercarnos a la cultura local, buscamos, sobre todo al mediodía, comer en algunos de los heuriger. Estos son tipo tabernas más alejadas del bullicio citadino, en donde se ofrecen platos tradicionales, algunos más elaborados que otros, y vinos de la casa para acompañar. En general, buscan mantener ambientes tradicionales y tienen platos de estación.

HEURIGER: una palabra vienesa para nombrar lo local y el vino de estación, significa literalmente “este año”. Un espacio pensado para conectar con la cultura local, el exterior y los frutos de la tierra.

Nuestros elegidos para comer y tomar algo:

  • El heuriger Zawodsky, en Reinischgasse 3. El bus 38 te lleva desde el centro de la ciudad.
  • Gasthaus Kopp. Comida vienesa, ideal para compartir, y en un ambiente tradicional.
  • Schnitzelwirt. El clásico lugar para comer el schnitzel (escalope de ternera).
  • Zwolf Apostelkeller (La bodega de los 12 apóstoles). En cuevas que te remontan al pasado medieval, música de Viena y comida de estación. Un lugar recomendado para viajar al siglo XV en plena capital.

Una noche en la Ópera

Volviendo a la historia de la Ringstrasse, el edificio de la Ópera fue uno de sus primeros íconos, siendo construido hacia 1869. Se inauguró en ese entonces con una obra de Mozart, y fue refaccionado en varias ocasiones.

La fachada de la Ópera.

Visitar la Ópera fue uno de los momentos únicos del viaje, no tanto por el edificio en sí, en el que se pueden ver semejanzas con el Teatro Colón u otras óperas del mundo, como en Rusia, sino por el despliegue de los artistas.

Antes de que comience la obra: Fidelio o el amor conyugal de Beethoven y Toscanini.

Nos quedamos con ganas, porque nos faltó tiempo, de hacer la visita guiada por dentro. La visita cuesta unos 7.5 euros y hay descuentos para estudiantes.

Viena es una ciudad musical. Más allá de que grandes músicos, como Mozart, Beethoven y Strauss, vivieron, estudiaron y mostraron su talento aquí, Viena sigue siendo hoy en día la ciudad de la música. La música es parte de sus calles, en violinistas que hacen del paso entre los autos un momento más agradable, o en la cantidad de escuelas y salas de música que hay.

Además de tener grandes maestros en academias y escuelas, Viena sigue siendo la referencia europea, junto con Italia, para la ópera y la música de concierto. Podíamos ver una ópera en cualquier lugar del mundo, pero verla acá tenía otro sentido.

Así que aquí van nuestros consejos para conseguir una entrada barata y no demorar en decorados en la Ópera de Viena:

  • Acercate una primera vez a la Ópera para ver qué oferta hay los días que vas a estar en la ciudad. Te acercan la línea U1 y U2, también buses y tranvías.
  • Aunque hay óperas al mediodía, nosotros elegimos la de la tarde para salir a la noche y continuar con una cena en la ciudad.
  • Es ideal ir entre dos y tres horas antes de la función elegida para comprar el ticket económico. La taquilla económica está en el lateral izquierdo de la ópera.
  • Las entradas económicas son para ver la obra de pie, en un sitio en el primer piso, justo sobre el palco imperial. La ubicación es buena, pero aunque tengas la entrada hay que ir con tiempo a la fila para el ingreso, cuanto antes llegues mejor lugar conseguirás de pie.
  • Las obras tienen pantallas con lectores individuales en varios idiomas, como italiano, inglés y alemán.
  • Si tenes tiempo libre entre que sacaste la entrada y el ingreso, podes visitar el Stadtpark (el parque de la ciudad).

Prater Park, el parque de diversiones más antiguo del mundo

Si soñaron con recorrer el parque de diversiones más antiguo del mundo, y de noche, este lugar está en Viena. Así se lo llama al Prater, el más antiguo, ya que fue inaugurado hace unos 120 años.

Algunos de los lugares abiertos de noche en el parque.

En el Prater ingresamos a una máquina del tiempo y nos asombramos a cada paso de cómo se intenta condensar todo su pasado de esplendor en juegos dudosos, estatuas realistas, pasajes sin gente y un ambiente que por momentos se torna tenebroso. El punto obligatorio del recorrido fue la noria, construida en 1827, a la que no subimos, pero la vimos iluminada desde lejos.

La entrada al parque es gratuita, se pagan los juegos con tickets individuales. Hay lugares para comer, pero de noche muy pocos quedan abiertos. Subimos a varios juegos, contando una bajada en alfombra desde lo alto en medio de la oscuridad. Solos, no había casi nadie más en el parque esa noche.

Es una visita diferente para terminar un día de museos e historia vienesa.

–> Para llegar tomamos el metro de la línea U1 hacia Praterstern.  También va la U2.

–> El Prater no abre durante los meses de noviembre a mitad de marzo, por cuestiones climáticas.

Aquí dejamos nuestro recorrido por la ciudad de la música. Estamos aprovechando estos días en cuarentena (covid-19) en Buenos Aires para traspasar a estas hojas virtuales varios viajes que aún nos quedan por contarles.

Nos quedamos con el recuerdo de las cúpulas en las terrazas de Viena y tejados color verde pastel, de mucha comida pesada, balcones que salen de las fachadas en las que nos imaginamos que detrás está sonando un instrumento. Cualquier instrumento, pero, detrás de estos muros en Viena siempre hay música sonando.

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