Por la costa de Mozambique, África

No voy a mentirles si al llegar a la frontera de Mozambique nos sentimos un poco más cerca de casa, aunque suene raro cuando se trata de otro continente y de fronteras. Es que el portugués a Emi le saltó por las venas: con pocos recursos del idioma, pudimos conversar y entablar un vínculo mayor con quienes nos recibieron en esta playa. Algo que no nos había pasado tanto en todo el viaje por estos pagos africanos.

La visa individual para ingresar a Mozambique sale 30 dólares y el pase del auto (esta vez oficial) sale otros 40 dólares.
La frontera abre, como en general todas en África, de 8 a 17 hs. Te piden validez de más de 6 meses del pasaporte, lugar para colocar el visado (una carilla completa) y el comprobante de la vacuna de la fiebre amarilla.

Datos: la salida de Zimbabwe e ingreso a Mozambique fue mediante la Espungabera Border Post, en donde tramitamos la visa on arrival.

Primer desafío,
llegar a Vilanculos

Entramos a Mozambique por la frontera con Zimbabwe, pero un largo viaje nos esperaba. Atravesar de oeste a este para llegar a la costa del país: Vilanculos, en la provincia de Inhambane. La idea una vez llegados fue visitar el Archipiélago de Bazaruto y la Isla Magaruque, que se encuentran en frente a la costa de Vilanculos.

Estas islas forman parte de un gran Parque Nacional (Bazaruto) y son 5: Bazaruto, Benguera, Magaruque, Santa Carolina y Bangué. No se encuentran todas a la misma distancia, y es ideal dedicarle un día a cada una o dos islas por día como para disfrutar bien de la estadía. Generalmente, y de cada playa, salen barquitos que te ofrecen cruzarte y dejarte, yendo luego a buscarte. Algunos hostels, como el que fuimos nosotros, te ofrecen el cruce y un día con comida y alguna actividad extra junto al guía que se queda con vos en la isla.

Después de un largo camino a Mozambique y algo descansados en el hostel, nos embarcamos hacia las islas que están frente a la playa de Vilanculos. Con los barquitos del hostel Baobab Beach cruzamos al Archipiélago de Bazaruto y al día siguiente a la Isla Magaruque. En ambas pasamos el día en las playas cristalinas e hicimos snorkel bordeando los corales de la costa. Este tipo de paseo incluye un desayuno completo en el hostel antes de partir, aunque si se te revuelve la panza fácilmente mejor no comer nada antes de subir al barco.

El cruce desde Vilanculos a las islas duró aprox. una hora, aunque la vuelta fue un poco más lenta, ya con el atardecer. Una vez en el Archipiélago de Bazaruto pudimos descansar al sol y ver a los flamencos cerca de las orillas, así como una escuela que estaba justo en dictado de clases, y a la que nos animamos a participar contando quiénes éramos y el profe nos contó lo que estaban aprendiendo.

En las islas viven comunidades autóctonas que cubren sus necesidades básicas en el lugar o viajan en barco entre islas o hacia la ciudad para obtener aquello que no puedan gestionarse en el lugar. Todas las construcciones, así como la vida en la zona, son bastante precarias y no se necesita mucho tiempo para darse cuenta de que hay muchísima pobreza y falta de infraestructura en toda la costa.

Mientras estuvimos en la isla no vimos opciones para quedarse a dormir ahí mismo, aunque nos contaron que hasta hace un años en temporada alta se llenaban los hoteles. Es un espacio que estuvo pensado para un turismo más formal o de hotelería, aunque ya no existe tal esplendor. Hay algunos complejos y hasta una antigua pista de aterrizaje que se encuentran prácticamente abandonados.

En la isla caminamos, el guía nos acompañó a darle una vuelta completa circular al archipiélago, y después nos facilitaron antiparras y patas de rana para hacer snorkel al borde de la isla, en donde se forma una gran pileta con peces y demasiadas medusas para nuestros gusto. Al no llevar nada de protección, evitamos que se nos acerquen e inventamos una seña bajo del agua para alertarnos entre nosotros.

Al mediodía se armó, debajo de una especie de gazebo, el almuerzo, frente al mar. Nos ofrecieron un almuerzo re completo con arroz, pescado y pollo que cocinaron todo en el lugar, con la comida y las heladeras que habían transportado en el barquito. También nos dieron algunas bebidas y nos quedamos haciendo playa durante el día hasta el regreso antes de que caiga el sol.


Visitar Vilanculos y los archipiélagos cercano
s

—> En Vilanculos les recomendamos hospedarse en Baobab Beach Backpackers. La noche en camping está 8 dólares por persona y en ethnic hut (base doble) 27 dólares la noche. El hostel brinda café todas las mañanas, servicio de lavado de ropa (económico y re útil si venís acumulando días de mugre viajera) y actividades para hacer en las islas cercanas o en Vilanculos. El cruce y las comidas en la isla por día completo sale unos 40 dólares por persona, un guía te acompaña además a conocer y dar la vuelta completa a la isla. También podés simplemente pedir el cruce y no solicitar acompañamiento.


Algo más para destacar es que los accesos a la ciudad de Vilanculos no son tan fáciles cuando no contas con auto propio, por lo que conseguir un hostel en el que puedas tener algunas provisiones es genial. Por ejemplo, a la noche el hostel tiene un bar y mesas, también cocina, para que puedas o bien comer algo comprado o cocinarte sin necesidad de salir a la ruta. Los precios eran acordes a lo que esperábamos y la energía de relajación y playa son lo mejor de la costa de este país.


—> Tener en cuenta: si no vas a hacer el viaje en tu propio vehículo, existen las famosas “chapas”: son camionetitas colectivas que recorren toda la costa e interior de Mozambique ofreciendo un servicio de bus. Se pagan y contratan en el lugar. Recomiendan contratarlas desde el hospedaje en donde estés para poder indicarles bien a dónde vas, a veces puede ser confuso. Las verás por todo África y no siempre tienen hora fija, ni paradas estipuladas. Todo es charlable.


—> ¿Qué comer en Mozambique? Todos los pescados que puedas. Arroz, frutas y verduras. Al tener mucha pesca y comercio marino los platos suelen tener pescados y frutas. Todos los platos locales tiene una gran influencia portuguesa.


—> Dentro de las casitas en hostels o campings suele haber cobertor de mosquitos para la cama y algunas pueden tener instalación de luz. Hay que recordar no dejar comida suelta porque se te va a llenar de animales e insectos. En nuestro camping dijeron que también podía llenarse de ratas, pero no nos arriesgamos a comprobar tal visita.

Tofo Beach en Inhambane


Después de tres días en Vilanculos, emprendimos camino hacia el nuevo punto dentro de Mozambique: la playa Tofo. El viaje nos llevó alrededor de 4 horas. La ruta estuvo muy bien, ¡sin pozos! Se hace medio lento a veces dado que se atraviesan muchísimos pueblos y hay que ir más despacio. La playa de Tofo es pequeña y acogedora. Desde la costa se puede ver dónde comienza y dónde termina Tofo en un simple movimiento de cuello.

Nos hospedamos en una casa tipi en Pariango Hostel. También tienen camping y distintos tipos de casitas. La casita salió unos 1575 meticals base doble, hoy en día unos 27 dólares. Llegamos a este sitio porque de todos los lugares en Tofo nos dijeron que era el mejor, y lo comprobamos, además se puede pagar con tarjeta.

Al llegar a Tofo nos pasó algo de lo más bizarro del viaje. Veníamos de pozos del tamaño de un auto, de agua, charcos y arena, ripios y lluvia, y lo habíamos sobrepasado bien, siempre con cuidado, pero bien. Llegamos a Tofo y el hostel que estaba literal en el medio de la playa implicaba meter la camioneta entre medio de ese suelo. La camioneta no respondió como esperábamos, se nos atascó a metros del hostel, mientras el público viajero veía nuestra trunca travesía en un terreno poco amenazante.

Recordamos la miraba de la gente del hostel como no entendiendo por qué la mega camioneta 4×4 se quedaba ahí, en el sitio menos peligroso. Bueno, pero sí, se quedó, y, al ratito, toda la comunidad del hostel nos vino a ayudar a empujar la camioneta para llegar a destino. Ya Tofo nos había dejado una sonrisa para que dure toda la estadía. Y un nuevo aprendizaje de cómo manejar una 4×4 sobre la arena. Conocimiento que por ahora no desempolvamos.

¿Qué hacer en Tofo?

Tofo es una playa ideal para descansar y poder apreciar el mar y tomar sol. Es pequeña y su forma en U hace que puedas caminarla en toda su extensión dando una vuelta mágica. La gente suele acercarse para practicar surf, las clases son lo que más salen en la orilla. Nosotros no hicimos nada, simplemente descansamos dos días y emprendimos un nuevo camino, hacia un nuevo destino.


—> Recorrer el mercado de Tofo que se encuentra justo frente a la playa. Ahí pudimos obtener recuerdos y ropa playera. Todo se puede rebajar.


—> Salir a comer por alguno de los bares que tienen los paradores sobre la playa. Ojo porque en varios sitios sólo aceptan meticals como forma de pago, así que conviene ir con algo de efectivo y cambio.


—> Supermercados: fuimos al Mr. Fresh a la vuelta de Pariango Hostel y el mercado de frutas en el centro comercial. Además, saliendo de la ciudad está el Supermarket Stop. Es un oasis en la nada, y tiene de todo: frutas, bebidas y productos de todo tipo. Por si vas en auto y justo necesitas algo vehicular, venden repuestos y accesorios.



Salida de Tofo, parada técnica en Xai Xai, y camino hacia Sudáfrica

Mates y merienda en Xai Xai. La carpa siempre la armamos antes de que caiga el sol para tener mayor visibilidad.

Después de descansar en Tofo y vivir en la casita tipi tuvimos que emprender, lamentablemente, el regreso hacia Sudáfrica, para ir acercándonos a los destinos finales. Desde Tofo viajamos hacia Xai Xai como primer acercamiento hacia el sur de Mozambique para que el viaje a Sudáfrica no se nos haga tan largo.

El camino costero nos llevó una 4 horas, en rutas estables, sin lluvias, y con poco, o casi nada de estaciones de servicio durante el recorrido para frenar. Xai Xai comprende una costa tranquila, con varios paradores frente al mar. Nosotros nos quedamos en Montego Camping, que está sobre la misma costa, a metros caminando.


Este lugar dispone también de campings y casitas. Una noche en camping sale 1000 meticals (17 dólares). Tiene buena luz a la noche como para cocinar y armarse con carpas, y baños con agua caliente. Además, hay seguridad por las inmediaciones. Es que al principio nos dio un poco de miedito que no haya nadie cerca, ni una sola persona acampando. Con el correr del día y la tarde, llegaron otros viajeros con sus carpas y se fue poblando, de todas maneras estábamos en temporada baja. Es esa sensación de saber que al menos hay alguien, uno más ahí a metros ahí acampando.

Armar la carpa con vista al mar.

Recomendaciones para
dormir en Xai Xai

—> Te recomendamos este hospedaje ya que te atienden muy bien y también podes comer en el bar de la terraza con vistas a la playa. Como otros sitios en donde nos quedamos a dormir en África que suelen tener algún tipo de lugar para comer, aunque sea básico.
—> El camino para llegar a Montego es arenoso por lo que te recomendamos NO ingresar por la ruta costera si no vas en 4×4.

Bajando hacia Sudáfrica desde Tofo


Temprano a la mañana partimos al día siguiente hacia Sudáfrica, con destino al Kruger National Park. Hay que tener en cuenta que al salir de Mozambique es posible encontrar algunos peajes y estos solo se pagan en meticals. Por lo que conviene ir con algo de efectivo.

Antes de salir de Mozambique hay que pasar por el pueblo Massinger y a continuación entrar por el borde fronterizo del Parque Nacional Limpopo. Aquí te cobran para ingresar 400 meticals por persona y otros 400 si estás con vehículo. Está bien tener efectivo ya que aceptan dólares, pero a un cambio menor. O bien aceptan el Rand de Sudáfrica. Si no tenes efectivo en ese momento podes volver 4 km para atrás que hay un ATM del Banco BCI en el pueblo. Es lo que tuvimos que hacer.

No se puede elegir no entrar al Parque Limpopo, porque la frontera se encuentra atravesada por toda esta zona selvática.

Salimos de Mozambique por Giriyondo Border Post y luego entramos a Sudáfrica. No te cobran nada ni por entrar, n
i por salir. A menos que seas de un país que necesite visa en Sudáfrica. Por suerte los argentinos/as no necesitamos.

Ahí mismo en la frontera se pueden comprar los tickets para entrar al Parque Nacional Kruger, ¿nos acompañan?

Aquí les dejamos nuestros dos posteos sobre Sudáfrica: Viajar por libre en el Kruger y
contrastes de una gran ciudad en Johanesburgo.

Un comentario en “Por la costa de Mozambique, África

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