Botsuana, entre el desierto y el delta de Okavango

¿Con qué nos encontramos cuando decidimos viajar a África?
Es completamente distinto organizar un viaje a un continente que carga con tantos prejuicios, con tanto de lo desconocido, y tan poco turismo por parte de Sudamérica. Hace ya un tiempo se tornó más común, quizá para algunos, viajar a Sudáfrica, Marruecos y Egipto, pero adentrarse en lugares que forman parte de la sabana africana es un desafío por completo. Hay poca info, sobre todo porque la oferta no está siempre disponible online, o de la manera en que solemos buscar en otros destinos. Aquí les dejamos nuestro recorrido y experiencias vividas. Gracias por acompañarnos!


De cuando llegamos a África por primera vez: Johanesburgo 📍
En busca de la primera parada de este viaje: Botsuana

Lo primero que hicimos al llegar a Johanesburgo fue ir a retirar la camioneta 4×4 para safari que habíamos alquilado desde Buenos Aires en Africa your way, Bushtrackers. La agencia nos ofreció irnos a buscar al Aeropuerto Internacional de Johannesburgo-Oliver Reginald Tambo. En el momento de retirarla tuvimos que rellenar algunos papeles y sobre todo nos enfocamos en comentarle a la agencia a dónde íbamos a viajar por si tenían alguna recomendación de rutas o caminos. Los consejos que tomamos de allí y otros viajeros fueron:

  • No exceder los límites de velocidad en rutas o pueblos.
  • Si dice Stop es literalmente Stop.
  • No acercarse con la camioneta a animales, ni manejar bruscamente cerca de ellos.
  • Si notamos que el camino no está en condiciones, retomar, y elegir otra ruta.
  • Guardar toda la documentación del vehículo en una carpeta plástica o folio por si se moja, y en un mismo lugar para tenerlo todo a mano.

Una vez que nos mostraron cómo usar la camioneta, armar la carpa y todos los elementos y útiles con los que viene, emprendimos el primer viaje hacia un punto esencial antes de salir de Sudáfrica: ir al supermercado. Ir al super para tener agua, mucha agua, y las primeras comidas básicas para los días restantes. Como pan y café para desayunar, bebidas, verduras y frutas. La camioneta tiene una heladera eléctrica que refrigera y mantiene todo de diez, así como un anafe a gas para cocinar.

Cruce de frontera entre Johanesburgo
y Botsuana

Ahora sí, con comida, combustible y muchas ganas de arrancar empezamos a pisar nuestros primeros kilómetros en Sudáfrica con el principio de salir del país, cruzar la frontera hacia Botsuana y dormir en un camping, antes de seguir camino hacia los Parques Nacionales de este último.

Para cruzar hacia Botsuana fuimos a la Martinsdrift Border Post: esta es una frontera pequeña, generalmente usada por muchos locales que van y vienen por tareas diarias y trabajo, de paso lento. Dejamos la camioneta hacia un costado del camino, y nos acercamos a las ventanillas que tramitan el pase entre países. En la frontera, y dado que éramos los únicos extranjeros en el lugar, nos hicieron varias preguntas sobre a dónde íbamos, cuántos días y dónde pensábamos quedarnos.

Los argentinos/as no necesitamos visa, a menos que la estadía dure más de 90 días. De todas formas, ante cualquier duda de este tipo o por cuestiones de cambios, el tema de los visados es algo que se actualiza todo el tiempo, recomendamos la página oficial de Relaciones Exteriores de Botsuana haciendo click aquí y para acceder a Embajadas y Consulados en Johanesburgo podes entrar acá. En Sudamérica no hay Consulados de Botsuana, la mayoría se encuentran en África, en EEUU y en Asia.

Ahora bien, lo que sí tramitamos al ingresar fue el impuesto vehicular que salió 164 Pulas (moneda oficial). Acá nos dimos cuenta de que si bien habíamos comprado comida, cargado combustible, tener efectivo era casi tan necesario como todo lo demás. Los postnets no funcionan bien en casi ningún lugar, y a veces simplemente por querer cobrar en efectivo te pueden decir que este no funciona. Así que juntamos las Pulas que habíamos cambiado mágicamente en el aeropuerto y abonamos el pase del auto. Para llegar hasta aquí desde el centro de Johanesburgo tardamos unas 4 horas, la frontera cierra a las 18 hs y abre a la mañana temprano.

Una vez que cruzamos la frontera sentimos ese primer alivio de que quizá las cosas se podían complicar, pero nada que no fuese superable. Ni siquiera el sentirnos completamente ajenos al lugar, a su gente, a cómo nos miraban, haría que pensemos que no podríamos formar parte de ese país al que acabábamos de ingresar.

Botsuana en resumidas palabras


Botsuana es un país de la región Sur de África habitado desde tiempos pasados por los tswanas, grupos étnicos que poblaron la zona, y formaron ocho clanes diferentes, que nunca se unificaron. Aunque mayormente compuesto por desierto, el desierto de Kalahari, las tierras de Botsuana estuvieron en disputa y en conflicto por intereses comerciales de ingleses, portugueses y holandeses desde el siglo XVII.

Mediante el apoyo inglés, desde tiempos de la colonización, se impidió su absorción por parte de Sudáfrica, aunque se permitió la explotación de sus tierras por los colonos holandeses.
Si bien parte de su tierra es desértica, los tswanas son los principales exportadores de ganado y carne de África, pero, lamentablemente, desde su independencia en 1966, los holandeses (afrikaneers) sacan su mayor provecho en la economía ganadera.

La historia del país refleja una lucha constante por restituirse sus tierras y ganancias, y una postura muy marcada contra al apartheid y la dominación sudafricana.
Pero no solo carne hay en sus tierras, Botsuana es uno de los sitios del mundo con mayor producción de diamantes, y que vive, además, del turismo.
La inabarcable brecha social y la falta de políticas públicas orientadas a toda la población son evidentes en la falta de estructura, de transporte, de pavimentos, de luminaria y de servicios.

Primera noche de camping

A pocos kilómetros desde la frontera con Sudáfrica empezamos a buscar aquellos lugares que habíamos anotado en un cuaderno de múltiples datos para acampar. Elegimos parar a descansar en Kwa Nokeng Lodge. Este lodge tiene espacios amplios para acampar con camioneta, y se pueden también alquilar tipo bungalows, o casitas de madera. El lugar fue ideal para nuestro primer contacto con la naturaleza, algunos animales como burros, monos y perritos de la pradera ya merodeaban cerca nuestro. Los baños estaban equipados y había agua caliente, también contaba con una especie de quincho al aire libre para tomar una cerveza o comprar algo para comer. Dormir acá una noche con la camioneta, todo incluido, nos costó 250 Pulas. Otro camping que compartía renglón en nuestro cuaderno con este es Big Fish: se encuentra del lado de Sudáfrica y es una buena opción por si no llegas a tiempo antes del cierre de la frontera (a las 6 de la tarde).

Por este primer camino hacia Botsuana ya empezábamos a sentir la vitalidad de las rutas, porque por sus costados pudimos ver burros, jirafas, búfalos, cebras, vacas, ovejas, a la espera andábamos de los grandes elefantes.

El show de la camioneta desplegado en su máxima expresión.
  • Tips RBF para acampar y viajar a África:

    – Darse la vacuna contra la fiebre amarilla antes de viajar. Es requisito para ingresar a África para todos los argentinos y la mayoría de los países Sudamericanos.
    – Llevar repelente y tener mosquiteros en carpas y habitaciones, para evitar la picadura del mosquito que transporta la malaria.
    – En caso de picadura de malaria solicitar en hospitales la pastilla para su tratamiento. No es recomendable tomar antes de viajar o como prevención nada en este sentido. Solo en caso de algún tipo de picadura e indicado por un médico del lugar.

Camino a Maun
capital del delta de Okavango

Después de nuestra primera noche en la carpa, que nos resultó muy tranquila, sobre todo porque veníamos casados del vuelo y de manejar sin descanso, desayunamos mientras unos burros se nos acercaban a robarnos algo de comida. Al rato partimos hacia la ciudad de Maun, desde donde se organizan todos los tours, se reservan campings internos a los parques nacionales y se contratan excursiones al delta de Okavango o hacia el desierto de Kalahari.

Maun es una de las ciudades más grandes de Botsuana, bordeada por el Río Okavango, que forma un gran delta interior en la región norte del país. Fue nuestro punto de base y de organización para recolectar más información antes de adentrarnos en el Parque y Reserva Nacional Moremi y en el Parque Chobe, dos de las grandes reservas naturales en flora y fauna de África. Desde la frontera hasta aquí el viaje fue de unas 5 horas.

Otra forma de viajar en África, si no alquilaste vehículo, es con las famosas chapas: camionetas tipo combis que hacen el servicio de colectivos de larga y corta distancia. Generalmente se paran sin mucha antelación sobre la misma ruta y, si hay lugar, un saltito y arriba. Las chapas son un tipo de transporte informal, es decir, tienen un precio que depende del momento y lugar, y los asientos son al tuntún. No tienen regulación y puede que no todas estén en buen estado.


Maun es más bien un punto movido y de muchas empresas y agencias de excursiones. Allí dormimos una noche en Sedia Hotel. Un hotel mixado con camping, en el que podes rentar habitación, carpas o estacionar con tu propia camioneta. El lugar fue excelente, realmente un oasis por todos los servicios que brindaba en una ciudad, que si bien concurrida, cuenta con poquísima infraestructura y está orientada plenamente hacia el turismo de paso. El hotel tenía un resto para comer y salidas nocturnas hacia el delta. Acampar con la camioneta nos salió 5 dólares por persona.

Aprovechamos las instalaciones para descansar, nos metimos a la pile y nos preparamos mentalmente para lo que nos esperaba: adentrarnos completamente y solos en la sabana africana. Pensamos, o más bien investigamos, para hacer un vuelo al delta, pero es imposible de pagar. En general, el turismo organizado es muy costoso y de lujo, frente a un tipo de viaje por nuestra cuenta, aunque con vehículo propio, que fue lo que nosotros hicimos.

  • Tips RBF
    Antes de entrar a los parques nacionales recomendamos comprar el agua y la comida para todos los días que estés dentro. Maun es un punto estratégico para salir equipado e informado.
    Llegamos caminando hacia la oficina de turismo oficial, aunque lo oficial público y lo privado es difícil de distinguir, en donde nos informaron los tipos de hospedajes que hay dentro de los Parques Nacionales.

    Listado de campings que nos ofrecieron en esta oficina:

  • Kwalate Safaris: operan tanto en Chobe con camping y safaris privados.
  • SKL Group of Camps: tienen camping en Savuti, Linyanti (Chobe) y en Khwai/NorthGate en Moremi.
  • Xomae Group: campings en Thirdbridge y Wilderness en Moremi, y en Sotuh Camp, Baines y Baobab en el parque Nxai.
  • Bigfoot Tours: campings en Khutse Game Reserve, en Piper Pan, Sunday Pan, Lekhubu, Motopi y Letiahau en Kalahari.

Parque Nacional Moremi ⛺️ 

A la mañana siguiente partimos hacia Moremi, pero antes en Maun reservamos una noche en el Khwai North Gate Camp acercándonos directamente a su local en la ciudad, después de haber ido a la oficina de turismo. A diferencia de otros campings, los que están dentro de los parques nacionales son privados y bastante más caros, y solo es posible quedarte a dormir cuando ya tenés la reserva previa. La noche del camping salió 40 dólares por persona y solo pudimos pagar en efectivo en su oficina.

Este camping está dentro del Grupo SKL Camp., uno de los de la listita de más arriba. Como la mayoría, no tienen actividades dentro, pero se puede disfrutar de la vida en la naturaleza desde dentro del parque y no hace falta más nada. Es ideal para caminar y si estás en 4×4 salir a recorrer en busca de animales por tu propia cuenta. No solo ofrecen cabañas carísimas o de lujo, que por cierto no las vimos en donde nos ubicaron, sino espacios para acampar por tu propia cuenta.

Los parques nacionales esperan que el visitante tenga una reserva de camping dentro antes de ingresar, es decir, llegar con el papelito de reserva a la puerta. Sobre todo en temporada alta, en el que se hace más difícil contratar campings en el mismo ingreso. Las entradas a los parques, por otro lado, se compran ahí mismo, en el momento de entrar. Generalmente, los parques tienen varias entradas (norte o sur, u otras) que permiten que uno atraviese toda la zona, y, al salir, pueda seguir por camino ripio o ruta hacia otro parque cercano.

Cuestión de caminos:

El camino hacia el Parque Moremi desde Maun estuvo bastante bien, pero al ingresar a lo profundo del parque todo se tornó arenoso, con pozos de agua y pasajes resbaladizos. Realmente la camioneta supo hacer de lo suyo, y el guarda parque de la entrada nos advirtió que las lluvias de días anteriores aún dejaban huella. En ese sentido, nos ayudó mucho charlar con la gente de las entradas a los parques que son quienes más conocen el lugar y los posibles peligros de ir por tu propia cuenta.

No les vamos a mentir, fue acá, al ingresar y al ver semejantes charcos de agua sin nada más alrededor en que un poco de miedo nos dió. Sobre todo por estar solos en semejante naturaleza y a plena cuenta de nuestras intuiciones. Con uno, dos, tres charcos, ya después empezamos a estar cancheros con cómo afrontarlos, y en saber que el camino que puede ser de una hora a la vista, en realidad nunca tiene tiempo pautado. Que el camino es puramente naturaleza y que lo mejor es disfrutarlo e ir despacio y preparados para la sacudida.


Dentro del parque y mientras andábamos en camino hacia el camping fue alucinante ver a los animales libres, en su hábitat natural. Nos cruzaban elefantes, jirafas, cebras, miles de ciervos y búfalos. Fue maravilloso verlos en su propia casa, eran ellos los dueños del lugar. Nuestro tercer día en África y ya inmersos en Moremi había pagado el viaje hasta tan lejos.


A Moremi ingresamos por la South Gate, y luego fuimos hasta el norte, todo adentro del parque, hasta el camping que estaba a inmediaciones de la salida norte. Tardamos unas dos horas hasta llegar al camping, por un camino a veces húmedo y otras muy arenoso. Era nuestra primera vez en este tipo de caminos y con la camioneta recién estrenada, por lo que fue un poco a prueba y error.

Ya en el camping de Moremi, la primera noche llovió muchísimo. Lo cual nos hizo temer un poco más en cuanto a si la carpa se secaría las siguientes noches y si doblarse sobre sí misma no nos haría pasar unos días en una gran cápsula de humedad. Por suerte, la carpa al abrirse se ventila y se seca rápido.

Cocinamos, charlamos, miramos el verde y más verde. Dentro del Parque Moremi en general se hace poco y nada, la idea no es tener plan, sino al contrario, descansar y disfrutar de la naturaleza. En principio tratábamos de hacer todo de día, sobre todo bañarnos o cocinar los alimentos que requerían más elaboración, porque de noche no hay luz más que la que dé la luna. Caminamos cerca del camping, y tomamos mucho mate. Cada tanto algún libro picaba de la carpa al asiento y de ahí al suelo arenoso, o nos colgábamos viendo las formas de los árboles altos. No hicimos mucho, en realidad no recuerdo bien qué hicimos. Descansamos, vinieron monos a buscar comida, y un guarda parque del camping, el único que vimos y por única vez, nos advirtió que guardáramos bien las cosas.

Lo mágico de este lugar fue que uno acampa y duerme en el mismo terreno en que los animales, esos gigantes que veíamos, habitan. Ese es su hogar y esto fue algo que quisimos tener siempre presente para no ensuciar, no dejar rastro de que realmente estábamos ahí. Esa era su casa y nosotros solo estábamos de paso para verlos, para descansar y aprender de esa experiencia.

Salida de Moremi
e ingreso al Parque Nacional Chobe

Después de dos días en el Parque Moremi, emprendimos el viaje hacia el Parque Nacional Chobe. Es por esto que habíamos comprado alimentos para varios días, porque de un parque al otro no vimos casi ningún super o sitio parecido. No hay nada. El Chobe es otra reserva nacional natural y animal en la que pudimos acampar dentro y visitar la sabana, el río Chobe, y los altos árboles baobab. Chobe se encuentra yendo hacia el Norte de Botsuana, en dirección hacia la ciudad de Kazane.

Desde Moremi nos dirigimos a Chobe por el ingreso de Mababe Gate, desde allí seguimos todo por dentro del parque hacia el Camping Savuti (también de SKL Group). La entrada al Chobe, al igual que en Moremi, salió 290 Pulas (120 por persona, más 50 por la camioneta). El camping lo contratamos directamente en el ingreso en este caso, ya que fuimos un poco improvisados, y nos costó 40 dólares por persona por noche, al igual que el de Moremi.

Desde la entrada al Chobe hasta el camping tuvimos más de dos horas de viaje en el que el terreno fue variando, por momentos viajamos por terrenos muy fuertes y por otros se volvía el suelo demasiado arenoso. El problema con el suelo arenoso es que se te encastre la camioneta en el camino o con los terrenos muy duros que se nos rompa una rueda o descarrilar por los movimientos bruscos. En este cruce interno, de la entrada al camping, continuamos viendo animales, insectos de los más extraños y hormigueros inmensos.

La distancia desde Mababe Gate hasta el camping Savuti es de solo 70 km, pero según las condiciones del camino se puede tardar de 2 a 3 horas en llegar. 


Dentro del parque hicimos nuestros propio safari para ver lo que los safaris privados promocionan como los BigFive: el león, el rinoceronte, el búfalo, el leopardo y el elefante. Para hacer nuestro propio safari seguimos los consejos que un poco habíamos recibido y otro tanto investigado, porque es poco lo que advierten o avisan. Está implícito que estás a tu suerte. Entre algunos de los consejos recolectados sabemos que no hay que salirse de los caminos marcados, es decir, por donde van los vehículos; no acercarse a los animales demasiado, ni bajarse del auto. Lo importante es, como aprendimos en esta ruta, seguir la huella, pero sin pisarla.

El camping en Chobe tenía las instalaciones comunes: baños y duchas en espacios cerrados y un espacio delimitado para acampar. Algunos suelen tener un espacio marcado con cemento en el suelo para prender fuego, ya que no se puede prender fuego en cualquier lugar.

En Chobe pasamos solo una noche, y luego emprendimos el camino hacia un nuevo país: Zimbawe. Pero no fue una noche cualquiera. Mientras dormíamos, o eso intentamos, pudimos escuchar los rugidos de algunos leones a poco más de 200 mts y elefantes que pisaban fuerte y movían ramas. Una experiencia aterradora y mágica a la vez. Optamos por quedarnos quietos, no sabíamos con certeza a qué distancia estaban y no queríamos llamar la atención. Escuchamos de lejos que los pocos acampantes subieron también a sus carpas y se apagaron todas las luces artificiales. Dejamos que la noche nos envuelva mientras los animales conversaban y repetían una vez más, como con todos los ciclos, el ritual de salir a buscar comida entre la oscuridad.

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