Un viaje a Contanstinopla, Estambul

Estambul fue todo aquello que no esperábamos, una ciudad inmensa, que no solo era un crisol de antiguas culturas, sino un sin fin de idiomas, arquitecturas modernas y sabores locales. Nos decían que era una ciudad mágica, aunque no encontramos la magia esperada o la que normalmente podemos asociar al arte islámico y a esos miraretes típicos de las fotos. Lo cierto es que descubrimos otra ciudad, la que no nos habían contado, un lado muy europeo y comercial, con callejuelas oscuras de pasados turcos y presentes islámicos. Con mil gatos por sus calles que no dejaban de asomarse y acompañarnos en cada lugar. Que nos siguieron y hasta encontramos en lugares de los más recónditos, pero ahí estaban. Siempre.

Estambul era una ciudad de gatos y altura, de tranvías modernos por calles antiguas, de una leve brisa de mar junto a un humo de carnes callejeras o heladeros disfrazados. La sorpresa apareció aún más cuando descubrimos la enormidad de esta ciudad y todo el abanico de posibilidades que había para visitar y conocer atravesando un estrecho y el mar.

Si nos preguntas si vale la pena visitarla, la famosa ciudad de dos continentes, pues sí, vale la pena y mucho, porque es una de las capitales con más historia del mundo y en el que su devenir no nos puede pasar desapercibido.

Decidimos viajar a Estambul entre un bamboleo post España y una indecisión con Grecia. A veces están esos destinos a los que venís dilatando y un día llegan y se transforman. Se transformó porque no pensábamos recorrer Turquía en forma circular, que es lo que terminamos haciendo, sino solo visitar la famosa Cappadocia y la capital, Estambul. Así fue que luego de decidirlo y encontrarnos en Madrid comenzamos esta aventura hacia las tierras otomanas.

Cómo llegamos

Volamos con Turkish Airlines desde Barajas, Madrid, hacia el Aeropuerto Internacional de Estambul, ex Ataturk. El vuelo es medianamente corto, dura unas 4 hs, y hay que tener presente que el horario de Turquía es una hora más en referencia al común europeo. El Aeropuerto Internacional de Estambul es inmenso! Si bien la mayoría de los negocios son marcas de lujo o imposibles de pagar, vale la pena caminar y apreciar las alturas de sus techos y tomarse algún cafecito al paso, mientras aguardas el embarque. Asimismo, dentro del aeropuerto se encuentran los vips y alianzas de aerolíneas que son súper completos y con detalles artísticos.

Llegar a la ciudad y moverse por dentro

A solo 20 kms del centro de Estambul, el IST es el aeropuerto con más flujo de vuelos internacionales y locales. Otro aeropuerto disponible en la capital es el Sabiha Gokçen que está en el lado asiático y se utiliza por las empresas low cost. Las dos formas clásicas para llegar desde el IST son:

  1. En metro. Desde la estación del Aeropuerto de Metro (İstanbul Havalimanı), línea 1, tenes que dirigirte hacia Aksaray, con dirección hacia Yenikapı. Una vez allí, debes tomar el tranvía, línea 1 también, desde Yusufpaşa hasta Sultanahmet, o bien hacia donde se encuentre tu reserva.
  2. Buses privados de circuitos al centro. La empresa Havabus hace recorridos desde el aeropuerto hacia el centro de la ciudad, con diferentes paradas. Para tomarlo tenes que descender al subsuelo del aeropuerto y comprar ahí mismo el ticket. En nuestro viaje (mayo/junio 2019) costó 18 liras turcas.

Tarjeta Istanbulkart

Para utilizar todos los transportes y además tener una tarifa más barata es necesario comprar la Istanbulkart. La venden en todos los metros y estaciones centrales de buses. Una vez que la tenés la vas recargando y abonás todos los servicios de transporte, también te sirve para los ferrys y buses, como el Havabus. –> Al recargar tené en cuenta que la máquina no da cambio ni vuelto, así que hay que ir con lo justo. Nos ha pasado de correr a buscar cambio para poder cargar y, durante la noche, a algunas máquinas las cierran mediante compartimentos tipo ventanas de metal.

Hospedaje: dónde dormir

De la propia experiencia y por la comodidad de traslado recomendamos hospedarse en Sultanahmet (Faith, el centro histórico) y en Gálata, el lado europeo nuevo.

En nuestra visita tuvimos la suerte de que nos reciba el Hotel Rast, en pleno corazón histórico. Si tenés que elegir dónde quedarte, sin dudas te lo recomendamos, tiene todo lo que puedas necesitar en tu estadía: un fácil acceso a las mezquitas y el centro histórico, así como a los transportes, y una terraza para desayunar con vistas a Santa Sofía y el Bósforo que te hará querer quedarte todo el día con un café en la mano. Una experiencia única.

Ahora, danos la mano: qué hacer en Estambul

Una vez en Estambul te preguntarás qué hacer frente a todo lo que ofrece la ciudad. Nuestra opción fue comenzar por un free walking tour para entrar en contacto con la ciudad y tener ese primer panorama tan necesario. Como la mayoría de los tours, el recorrido comenzará en la Plaza de Sultanahmet, porque es en donde se encuentran algunos de los edificios históricos y mezquitas más importantes. Es desde donde se contempla el paso de tantos años e imperios por estas tierras.

La historia de este lugar se inicia con civilizaciones griegas, y luego romanas, que se instalaron aquí hasta la llegada del gigante Constantino, formando su capital: Constantinopla. Bizancio o Nueva Roma, otra forma que tuvo de llamarse, formó parte del Imperio Romano, en el lado Oriental, y fue orgullo del aparato imperial por su posición estratégica: entre dos continentes y su salida al mar; hasta su caída con la invasión del Imperio turco otomano, uno de los hechos que marcaron la caída del Imperio Romano y el fin de la Edad Media. De dónde llegaron los turcos otomanos nos preguntábamos en Turquía. Pues de tierras rurales de Mongolia, cercanas al desierto de Gobi.

La ruta de la seda (de intercambio de seda y otros productos, como especias) dio un sin fin de influencias y contactos que cambiaron la historia de Occidente y Oriente desde la Antigüedad. De allí a hoy, una historia de entrecruzamientos culturales.

Te contamos todo esto porque lo que vas a ver en Estambul es un sincretismo de estas culturas que aquí vivieron y que fueron dejando huellas de sus tradiciones y ritos.

Sultaneando, diríamos en nuestro barrio. Primeros pasos en Sultanahmet

En Sultanahmet, la zona antigua, se encuentran la Mezquita Azul (de Sultanahmet), la Mezquita Santa Sofía, la Mezquita de Süleymaniye, los restos del Hipódromo (que funcionó durante la ciudad de Constantino) y el Palacio de Topkapi.

Tips: Las mezquitas son gratuitas, salvo la de Santa Sofía que es un museo y la entrada cuesta 60 Liras.
Topkapi tiene sus tesoros en restauración actualmente y solo el primer patio es gratuito.

Santa Sofía mágica.

Mezquita Santa Sofía

Si hay algo que nos alejó de las palabras fue Santa Sofía. Esta mezquita, hoy transformada en museo, fue modificada y restaurada tantas veces como culturas estuvieron aquí. Fue la mayor iglesia ortodoxa, por eso sus frescos dentro que se intentan conservar, construida en el año 500 por Justiniano, y por un plazo de doscientos años fue también una iglesia católica. Hasta que se transformó en la mezquita más importante para el Imperio Otomano cuando llegaron a estas tierras.

Su fachada es de un rosa pálido que se va elevando con los miraretes laterales. Una vez dentro, se destacan sus escudos en las pechinas con caligrafía (textos del Corán), las alfombras y las lámparas bajas de bronce. Recomendamos caminar por las galerías superiores, a las que se asciende por el piso tal cual fue construido, de grandes bloques de piedra, y desde donde se tiene una gran vista de toda la planta principal. En estas galerías se ven los antiguos frescos bizantinos.

Lo ideal es ir bien temprano, cuando abre, 9 am, para poder caminar sin tanta gente y disfrutar del lugar. A partir de las 10/11 hs se llena de visitantes y es muy difícil caminar tranquilo. Sobre todo en temporada alta.

Mezquita Azul

Frente a Santa Sofía, del otro lado de la plaza, se encuentra la Mezquita Azul, que lucha contra esta en ganarle esplendor y tamaño. A diferencia de Santa Sofía, la Azul sigue funcionando como mezquita y es por eso que te dejarán ingresar al terminar cada llamado a oración.

Esta mezquita fue enviada a construir por el Sultán Ahmed y se dispuso que tuviera seis miraretes, para competir o igualarse en importancia con la Mezquita de la Kabaa (Meca). Hoy estos mirares nos hacen pensar en lápices o torres de castillos. Su ubicación es estratégica, entre Santa Sofía y la Plaza de Sultanahmet (antiguo hipódromo romano), en donde estuvo el Gran Palacio Real del Imperio bizantino.

Al ingresar miramos hacia arriba y buscamos retener, recorrer con la mirada, toda la belleza de los azulejos hechos a mano y la caligrafía en sus paredes. Las mezquitas no son solamente lugares de rezo, son también lugares de encuentro, es la casa de todo musulmán, y es por eso que las personas se sientan y pueden quedarse horas charlando como si fuera el patio de su casa.

Plaza Sultanhamet o Antiguo Hipódromo

Luego de visitar estas dos mezquitas, podes continuar recorriendo la Plaza de Sultanahmet (antiguo hipódromo) y el Palacio Topkapi. A pesar de no quedar casi nada en pie, vale la pena destacar que aquí se ubicaba el antiguo hipódromo romano, con grandes laterales y una piscina central, así como las famosas esculturas de cuadrigas romanas que hoy están en la Basílica de San Marcos, en Venecia.

Entre algunos de los monumentos que se destacan en esta Plaza están la Columna de Constantino, dedicada a la construcción de la ciudad durante el Imperio, y la Columna de Tutmosis III, sí de Egipto, un recuerdo de Constantino que decidió llevarse del Templo de Luxor. Si seguís caminando verás la Columna Serpentina, tomada del Templo de Apolo en Delfos, y la Fuente alemana: regalo del Kaiser Guillermo al sultán antes de la Primera Guerra Mundial. Al final de todo se encuentra el decanato de la Universidad de Mármara y el mercado de Arasta, un mercado un poco más local que el resto. Un buen final de este recorrido es dar un paseo por aquí.

El Palacio Topkapi

En nuestra opinión, el Palacio Topkapi y Santa Sofía son dos de los monumentos de Estambul que no deberías dejar de visitar. Este Palacio es un complejo palaciego gigante que funcionó como centro administrativo del Imperio Otomano desde su llegada hasta mitad del siglo XIX, cuando decidieron construir el Palacio Dolmabahçe a orillas del Bósforo. Mucho más atractivo, lujoso y refrescante.

Dentro de Topkapi se encuentran los cuatro patios del sultán (al primero se accede gratis), las cocinas, la biblioteca, el archivo, las salas del ejército, el tesoro del Sultán y el famoso harem. Este último sitio que encontramos en la cultura islámica, aunque también de tradición griega, es un área que rodeaba la vida del sultán. Eran baños o salas privadas en donde solo vivían las mujeres: concubinas del sultán y trabajadoras del Palacio. Desde el cuarto patio se accede a una de las vistas más bonitas del Bósforo.

Entrada: 60 Liras turcas y el harem 30 más.
No abre los martes.

Nuestra preferida: la Mezquita de Solimán

La Mezquita de Solimán, en la tercera colina de la ciudad, ostenta el gran esplendor turco alrededor del año 1550. Este edificio fue obra del arquitecto Sinan, un destacado de la época y que ha construido tantísimo edificios de Estambul, pero pensada en contraposición a Santa Sofía, que fue modelo de arquitectura para otras tantas. Esta mezquita fue reconstruida, luego de perderse en un gran incendio, por lo que muy poco de lo que hoy vemos es de su primera construcción. Por fuera se destaca el grupo de semi cúpulas que se agrupan entre sí, y por dentro el mármol blanco y los azulejos. Como era tradición de los sultanes, por fuera se encuentra la tumba de quién la envió a construir: el Sultán Solimán. Descansan a su lado su esposa Hurren, su familia y allegados.

Tips: Como todas las mezquitas, la entrada es gratuita, y solo se permite el ingreso fuera del momento de oración. Para ingresar hay que cubrirse el pelo, las piernas y hombros deben estar también cubiertos, y descalzarse en la puerta.

Para llegar: es posible ir caminando desde la Plaza de Sultanahmet o bien tomar el tranvía 1 hasta Eminönü o Laleli-Üniversite.

Otras visitas en Estambul

Cisternas bajo la ciudad: como antigua ciudad imperial debajo de Estambul se descubren constantemente nuevos vestigios, entre ellos, cisternas. La más famosa es la Cisterna Basílica, pero, para ver una gratuita, te permiten ingresar a la clásica tienda de alfombras Nakkas, su local está sobre una cisterna.


Para sentir la verdadera vibra de la ciudad nos acercamos al Bósforo, un nuevo panorama de la capital. El Bósforo une el mar Negro con el de Mármara, en el aclamado “cuerno de oro”. Durante el atardecer se puede ver el estrecho con el brillo por el cual lleva su apodo. Nosotros optamos por tomar un tour privado en ferry por el río, mientras nos fueron contando datos y características de cada orilla.

Nuestro paseo comenzó por detrás de la Iglesia Pequeña Santa Sofía, una iglesia que sirvió como prototipo para la Gran Santa Sofía y que, como verás, dentro es una iglesia transformada en mezquita, como tantas otras. Algunos otros paseos por el Bósforo parten del puerto de Eminönü.

Un poco de turismo

Si tenés ganas de sumarte un poco a la tradición y otro poco a la movida turística, podes aprovechar tu estadía en la capital turca para tomar un baño tradicional turco en Cemberlistas Hamami o fumar narguile a la tarde mientras arrancan los juegos de mesa. Nosotros no probamos ninguna de las dos cosas, ya habíamos fumado narguile en otro viaje, y el baño turco nos esperaba en otros rincones de este hermoso país.

Mercados de Estambul

Si hay algo que sobran en esta ciudad son mercados, ya que a diferencia de lo que pensábamos, Estambul es una gran ciudad comercial. El Gran Bazar y el Mercado Egipcio (o de las especias) están bien para conocer porque son históricos y pintorescos, pero no nos parecieron de los mejores lugares para comprar.

  • El Gran Bazar es de por sí un sitio histórico con más de 500 años de existencia y de 4 mil tiendas por dentro. Hay que ir con paciencia y no está de más aceptar algún tecito en alguna casa de alfombras como para reposar un rato. Eso sí, hay que saber decir que no, porque te siguen hasta el cansancio cuando te vean interesado/a en algo.
  • El Mercado de las Especias o Mercado Egipcio nos pareció aún más interesante, desde ya porque te dan para probar dulces como el clásico lokum o los baklavas de pistacho. También podes regatear precios para especias y recuerdos.
  • El Mercado de Arasta y los negocios fuera de los mercados turísticos son más económicos y en donde pudimos conseguir mejores precios. Lo esencial es guiarse por donde va la gente para comprar comida para llevar, se suelen armar filas, y regatear para comprar souvenirs.
  • Tips de mercados: después de haber caminado Estambul, podemos decirles que no hay que comprar en el primer local o apenas ingresas. Recorré un poco, compará precios y, después, volvé. Sobre todo con productos locales como alfombras, seda o cashmere. Compará, mirá, si es posible hasta olé, pero no te dejes engañar por copias chinas o productos importados.

Caminando la ciudad moderna,
del otro lado del Bósforo

  • Besiktas: se destaca su movida nocturna y universitaria, y el Palacio de Dolmabahce. Recomendamos visitar esta zona tanto de día para pasear como de noche para salir. Dolmabahce es el mejor palacio para visitar, ya que posee mobiliario de época y una gran vista al Bósforo, fue la residencia de los últimos 6 sultanes turcos.
  • Gálata ofrece la modernidad de la ciudad con zonas de bares y arte callejero, calles empedradas y en subida, así como la gran peatonal İstiklâl Caddesi para compras con las clásicas marcas europeas. Se encuentran bares más bohemios, mucha movida hotelera, y, claro, la famosa Torre Gálata, que se puede visitar por dentro. Las vista no son muy buenas si el clima no acompaña, pero si no es así se puede tener una vista 360 de toda la ciudad. En los alrededores hay muchos lugares para comer y pasear, aunque hay que alejarse un poco de la torre para conseguir buenos precios.
  • La Torre Gálata es uno de los edificios más antiguos de Estambul, fue construida por el ejército genovés para defenderse de la invasión turco otomana. De más está explicar que de mucho no sirvió, pero apreciar este cilindro de piedra de cerca es sorprendente.
  • Cómo visitar Galatá: para visitar esta zona caminamos desde la Plaza Taksim hacia la peatonal İstiklâl Caddesi todo derecho, manteniendo como punto de llegada la torre. Luego en la torre, caminamos y descubrimos las callejuelas encantadas sin rumbo fijo. Caminamos, nos perdimos, hasta que encontramos una parada de tranvía de nuevo para regresar.

Para llegar a este lado de Estambul, si estás en Sultanahmet, es muy fácil con el tranvía 1. No te pierdas la gran vista del Puente Gálata y el Bósforo desde el tranvía.

Ver el atardecer frente al Bósforo, una tradición de Estambul.

Una escapada hacia Asia: visitar Üsküdar

Cuando terminamos el paseo por el Bósforo, el ferry nos dejó en Asia, más precisamente en el barrio de Üsküdar. Este barrio tiene mucho para ofrecer por ser diferente a lo que ofrece la movida zona antigua, sus aires son más locales y tranquilos.

A pocos metros del puerto visitamos el mercado local, con buenos precios, también descubrimos bares con comida asiática, varias mezquitas más, y volvimos a bajar hacia el agua para caminar en dirección a la Torre de Leandro en donde ponen alfombras para esperar el atardecer.

Para llegar tenés que seguir todo derecho a orillas del Bósforo, y a unos 15 minutos de andar vas a ver la torre y las alfombras en las escalinatas.

Üsküdar es un barrio periférico, en donde el día pasa más lento y las costumbres se ven en plena calle. Nada mejor que caminar por el mercado a la tarde para ver cómo se da rienda al ritmo del barrio con pescados, frutas, bolsas que van y vienen, y gente en sus tareas diarias. Compramos pan turco y nos fuimos caminando por la orilla del Bósforo para ver el atardecer.

  • Para volver o ir a Üsküdar: muy fácil, podes ir en ferry desde el puerto de Eminönü, cuesta unas 2 liras y tarda 25 minutos, o bien tomar el metro que pasa por debajo del Bósforo. Desde el mismo puerto sale la línea de metro que va hacia Üsküdar. El recorrido es corto, de unos 3 minutos y va desde la estación Marmaray Sirkeci hacia Üsküdar . Ambas formas de viajar se pueden pagar con la Istanbulkart.
  • La estación de Sirkeci: esta estación funcionó como la última parada del antiguo tren Oriental Express (de París a Estambul) en un recorrido mítico de Occidente a Oriente. Se puede recorrer el antiguo museo que está justo dentro de la terminal. Cerca de aquí encontramos la calle Tarihi Hocapaşa Lokantaları donde comimos comida turca de verdad y vimos otro ambiente, más local, como el de Üsküdar, pero en plena Estambul.


Comidas y algo más

Si de comer se trata hay algunas comidas típicas turcas que no te podes perder: probamos el adana kebab, el hummus, la especial sopa de lentejas, el arroz de trigo y el hojaldre con nuez. Algo que nos sorprendió fueron los omelettes y los vinos locales: probamos el Trakia, excelente!

Solo por propia experiencia: Tomamos té y café turco en Mersale en Sultanahmet, cenamos en el movido Elma Lounge de Besiktas y degustamos menú de varios pasos en Resto Sirvan, junto a la Pequeña Santa Sofía.

Si querés saber un poco más de Turquía, te invitamos a leer nuestro posteo: Costumbres turcas: basado en nuestro paso
y apreciaciones viajando por todo el país.

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