Un paseo por el centro histórico de Tucumán

Un día de semana tranquilo de este marzo que ya vemos lejano, partimos hacia la provincia de Tucumán, en el norte argentino. En esta ocasión decidimos quedarnos en la ciudad y sobre todo en el centro histórico para conocer un poco más la gran historia de nuestro país. Con la gente de Uma Travel partimos todo un día de tour por los principales puntos de la ciudad en un recorrido histórico y de tradiciones.

Temprano a la mañana nos encontramos con Pedro, el guía asignado para nosotros, en el punto central de Tucumán capital: La casa histórica. Nuestro guía sabía muchísimo de todo lo que nos contó y nos fue llevando por un viaje hacia el pasado hasta llegar al presente de hoy. Aquí te contamos qué recorrimos para cuando tengas la oportunidad de pisar la tierra desde donde se impulsó la independencia y que se suma a otro de los puntos de Argentina que visitamos este año.

Museo Casa Histórica de Tucumán

Nuestro recorrido comenzó acá, en el lugar en donde también para nuestra historia todo se inició de una forma diferente de una vez y para siempre. La casa está emplazada en el mismo lugar en el que se declaró la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica (Rep. Argentina), el 9 de julio de 1816, es por eso que recibe el nombre de Casa Histórica. Esta ruptura implicaba el fin de la dependencia de la corona española, aunque, claro, esto nunca es de un día para otro.

Fachada de la casa histórica con sus columnas en forma de espiral y sus ventanas coloniales.

En ese entonces, la casa era de la señora Francisca Bazán de Laguna,  una mujer de alta sociedad que se había casado con un español reconocido para su época, Miguel de Laguna y Ontiveros. Aunque hay muchas teorías de si la casa la prestó por idea propia o si fue una decisión del Estado Provincial, lo cierto es que por falta de otro sitio en donde reunir las sesiones del Congreso, la que hoy se conoce como Sala de Jura, fue una simple habitación de esta casa elegida para marcar la historia argentina. El museo es muy interesante ya que cuenta con material audiovisual, vitrinas y salas conservadas lo más idénticas posibles a cómo fueron y muestran el ideario de la independencia y la vida de esos días.
Podes visitar la página oficial en: https://casadelaindependencia.cultura.gob.ar/

El Salón de Jura, conservado tal como esos días, contiene los sillones, retratos y material de 1816. Junto a la casa entera, el salón y el patio, con su antiquísimo aljibe y árboles locales, han sufrido remodelaciones con el tiempo, siempre en busca de conservar su forma original y replicarla. No hay que olvidarse que la casa es del siglo XVIII y que no fue sino hasta 1941 en que la casa se convirtió en Monumento Histórico Nacional, y en 1943 en Museo.

Gracias a esta foto se reconstruyó la casa histórica, según su estilo de 200 años atrás.
Sala de Jura de la Independencia. Uno de los sitios más conservados.

Un espacio que se destaca y que no es la tradicional Sala de Jura es la biblioteca de este museo. Hoy en día es la biblioteca con mayor material sobre la historia de la provincia de Tucumán y del contexto de la independencia.

El museo abre todos los días de 10 a 18 horas y es gratuito. Evitar tratar de ingresar en días festivos de carácter provincial o nacional, como el Día de la Independencia, porque suelen cerrarla para actos y eventos oficiales. Nos ha pasado estar ahí ese día hace unos años y no poder ingresar, sin embargo, en fechas así, es mejor ir hacia la Plaza Independencia en donde el pueblo entero se reúne para recordar la historia de la Independencia y las contiendas ganadas. Al salir de aquí caminamos, como todo nuestro recorrido, hacia el Museo de Nicolás Avellaneda, a solo unos metros.

Museo Histórico Nicolás Avellaneda

La casa de las cien puertas, como fue llamado este lugar, es sin dudas un reflejo del estilo barroco de principios del siglo XIX.  Fue declarada Monumento Histórico Nacional también en 1941 y fue hogar del gobernador José Manuel Silva y de su nieto, Nicolás Avellaneda, quien fuera presidente de la Nación Argentina entre 1874 y 1880.

Patio interno del Museo Avellaneda.
Sala dedicada a Lola Mora y sus retratos.

Lo destacable es que fue la primera casa de dos pisos en construirse en Tucumán,  y, posiblemente, en los alrededores y un poco más. Conserva una escalera de madera muy antigua que comunica las dos plantas y por dentro mantiene un tono rosado de gran encanto.

Se destacan también los grafitos de Lola Mora, una de las joyas de este lugar. Lola Mora fue un artista tucumana reconocida en el norte de nuestro país ya que con su tinta representó a los involucrados en la Independencia y las costumbres que se deducen de moda y usos de la época, dejando grabada para siempre tradiciones, rasgos y rostros del norte hacia todo el país. Asimismo, fue un gran escultora, de gran talento e innovación.

También el museo expone material histórico de la provincia y de su desarrollo con el pasar del tiempo.

Al salir de aquí caminamos unos metros más hacia la Plaza Independencia, espacio cronotópico de Argentina.

La Plaza Independencia

La Plaza Independencia continúa con nuestro recorrido por la hazaña nacional, y es en donde se reúnen para todo tipo de eventos sociales los tucumanos. Es el kilómetro 0 de la provincia y que ha pasado de ser un sitio de armas del ejército, hacia lo que hoy conocemos como un paseo y lugar de reunión. En su interior podrás encontrar muchos árboles hoy locales, que fueron traídos de España, como el naranjo.  En el medio de la plaza está la Estatua de la Libertad, creada por completo en mármol, por la artista tucumana Lola Mora. En sus alrededores se encuentra la Iglesia Catedral de la Provincia, el Centro Cultural Rougés, la Secretaría de Turismo, el Teatro Mercedes Sosa y la Casa de Gobierno, entre otros puntos destacables. Caminamos la plaza, la cruzamos de norte a sur, y nos acercamos hacia la Basílica de la Merced. 

Por las calles laterales de la plaza.
Iglesia de Tucumán en uno de los lados.
Casa de Gobierno de la Pcia.

Basílica de la Merced

Lamentablemente, no pudimos ingresar porque estaba cerrada, pero nos contaron que es importante esta Basílica y la Virgen que está dentro, ya que fue declarada por Manuel Belgrano como Generala del Ejército Argentino en los albores de la Independencia, 1812.

Fachada de la Basílica de la Merced.

Luego, caminamos por los alrededores de la plaza hasta lo que es hoy la Federación Económica de Tucumán.

FET – Casa del Gob. Tucumano Federico Helguera

Esta casa, que perteneció al ex gobernador Helguera, fue transformada en 1862 como Casa de Altos. Se llamó así a las primeras casas construidas en dos pisos. La casa desde su fachada e interior tiene un estilo conocido como Renacimiento español e influencias del plateresco de Salamanca. En 1954 el FET adquirió el edificio, y, aunque algunas remodelaciones de por medio, hoy se puede recorrer por completo y apreciar sus jardines y decorados.

Patio interior con escaleras y tejas.
Sillón del jardín por completo en mosaicos.

El Mercado del Norte

Seguimos caminando y ahora para aplacar un poco nuestro hambre y empezar a oler y sentir un poco más la cultura popular del norte. Como todo sitio tucumano, este también es un lugar histórico y no tiene menos años que el resto del casco histórico. Este mercado fue inaugurado en 1939 y se encuentra entre las calles Maipú y Mendoza.

En algunas partes el edificio presenta daños muy grandes, lo cual sabemos es un problema para su conservación, y que está en planes de ser remodelado nuevamente por las autoridades locales.

Para la época de su creación fue un sitio de avanzada, tenía cámaras frigoríficas únicas en el norte, y su estilo mostraba la modernización en el desarrollo de la ciudad tucumana. Sus principios higienistas y de tecnología en alimentos fueron llamativos para toco Sudamérica, siendo considerado uno de los mercados de influencia en aquella época. Su fachada vanguardista y su disposición interior destacan en el centro histórico de Tucumán y como punto de encuentro de compras locales: es posible conseguir todo tipo de carnes, pescados y condimentos.

Uno de los pasillos del mercado.

A cocinar empanadas se ha dicho!

Antes de finalizar el tour fuimos al Bar Muña Muña a cocinar empanadas tucumanas. Charlamos un poco de quiénes éramos y cocinamos. Cortamos los ingredientes y cocinamos e hicimos la masa. Nos animamos con el repulgue tucumano y el relleno, en este caso, de carne y de queso. Horneamos y listo: empanaditas para nuestro mediodía. Comimos nuestras empanadas y nos acompañó el plato la gente de Uma Travel con una copa de vino.



Lugares para comer en Tucumán

  1. IlPostino, lugar de comida italiana.
  2. La Querencia, para asados locales.
  3. Comida peruana y norteña en Plaza de Almas Bar.
  4. Frente a la Plaza Independencia, en el primer piso del Hotel Gran Plaza el resto Los Naranjos. Comida local y con grandes vistas.
  5. Lola Mora, empanadas tucumanas y comida autóctona como ninguno.

Eso es todo, por ahora. Volvimos a Buenos Aires, pensando en volver en realidad al norte, una de las zonas que más conocimos en estos últimos años y que nos atrapa en seguir cada vez más adentrándonos.

La próxima ansiamos poder ir a conocer también en Tucumán: Tafi del Valle, Famaillá y Amaicha. Una listita de pendientes norteños.

Hasta la próxima Argentina!

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