Más amor con sabiduría: Sofía, Bulgaria

En el 2015 emprendimos un recorrido por Europa Central y Europa del Este en tren, en el que viajamos por Polonia, Hungría, Croacia, Slovenia, Serbia y Bulgaria. Fue un viaje sorprendente, entramos en contacto por primera vez con la cultura del este y con una Europa que se diferencia muchísimo de su lado occidental. Cierto aire místico se percibe en sus calles desde que llegamos, porque no es esa impoluta ciudad europea, sino una cultura más lejana, tocada por una guerra cercana, y que comienza a diferenciarse desde su extraño lenguaje, las costumbres y la historia inmensa de cada lugar. En este post te presentamos a Sofía, la capital de Bulgaria.

Ubicada en la Península de los Balcanes, se destaca por su grandeza espacial, sus variados paisajes y su cultura peculiar, fue una zona en donde se desarrollaron algunas de las comunidades más antiguas del mundo. Antiguamente, luego de la II Guerra Mundial fue parte de la Unión Soviética, y actualmente forma parte de la UE.

Balcones y flores por las calles de Sofía.

Desde Belgrado (Serbia) viajamos en tren a Sofía, y aquí comenzó un recorrido por una ciudad repleta de iglesias y con mercados fascinantes. Viajamos en un tren nocturno. Sacamos pasaje en compartimiento de 4 personas, y nos tocó con dos compañeros de viaje japoneses, con los que en un inglés un poco tosco nos pudimos comunicar. Para sacar el boleto te recomendamos hacerlo personalmente en la estación o por la página de la empresa de trenes de Belgrado que viaja hacia Bulgaria, también tienen viajes por países cercanos: http://www.bdz.bg/en/time-table-international/sofia-beograd.html

La estación de partida desde Belgrado es Dimitrovgrad y la de llegada en Sofía es Sofía. Lo aclaramos porque suele ser difícil encontrar el nombre preciso de las estaciones para chequear horarios en la página o sacar el viaje.

¡El viaje en tren fue una experiencia sofocante! Al menos las primeras 4 horas, porque la calefacción estaba súper fuerte y no había forma de mantener las ventanas abiertas para que entrara aire. Las auxiliares del tren solo hablaban en búlgaro y cuando el tren nocturno arranca se van a descansar. Unos chicos del camarote de al lado se las ingeniaron para inventar un sistema de sogas que sostenían las ventanas abiertas, así el aire entraba, y corría un viento frío que te helada y al mismo momento el calor dentro te cocinaba.

Por suerte, a las horas de comenzado el recorrido, el tren hizo una parada larga para que suba gente y ahí pudimos pedir que bajen la calefacción a los técnicos del tren. Desde allí sí pudimos descansar y al despertarnos charlar un poco más con nuestros compañeros de camarote. Eran del sur de Japón y las vueltas de Bulgaria nos harían cruzar nuevamente en la escapada hacia un monasterio cercano.

¡Felices de haber llegado!
Teatro Nacional Ivan Vazov.
Estatua de Santa Sofía, combinación de cobre y bronce.

En el centro de la capital se encuentran las mayores atracciones turísticas y su bienvenida la dará la estatua de la Santa Sofía, mártir de la Iglesia ortodoxa de Bulgaria.  Cerca de allí encontrarás:

La Plaza de la Independencia; la famosa Catedral de Alexander Nevsky; el Museo Nacional de Arte y el Teatro Nacional; la iglesia rusa de San Nicolás; también:

– El mercado central y el de antigüedades.

En cada hora se puede ver el cambio de guardia en los alrededores del Palacio Presidencial.

Es común encontrar por las calles baños minerales públicos: Sofía se destacó siempre por su agua limpia, por eso hay fuentes y bebederos en las calles que son de agua apta para tomar.

Uno de los tantos bebederos para llenar tu botellita y seguir camino al andar.
Baños públicos de Sofía, muy visitados y en un antiguo edificio municipal.
Fuentes de aguas termales y puras.
Contrastes arquitectónicos.

En el casco histórico se encuentran las Ruinas de la rotonda de San Jorge, también llamada Iglesia de San Jorge. Es un espacio que fue reconstruido una y otra vez sobre sí mismo, de templo romano a mezquita, y hoy convertido en templo rotonda, iglesia ortodoxa búlgara, que conserva en su interior frescos de estilos bizantinos y románicos con figuras de santos, figuras religiosas. Esta rotonda se encuentra dentro del recinto del Palacio Presidencial.

Ruinas de la rotonda de San Jorge.

Además, te recomendamos en Sofía salir a comer y pasear por el Boulevard Vitosha, y visitar la iglesia de Santa Sofía, que es otro ejemplo del pasado romano de la ciudad de Serdica, que tuvo asiento en Sofía. En la puerta de la iglesia se encuentra un monumento a los soldados búlgaros caídos en la II Guerra Mundial. Puedes visitar la Sinagoga Central (se puede ingresar y visitar por dentro, dirígete al portón de entrada y toca timbre si ves que no hay nadie cerca). Esta sinagoga es la más grande de la ciudad. Es un sitio que está en pie desde hace más de mil años y visitarla por dentro vale la pena. En su interior se conserva su decorado de estilo morisco y antiguo.

Si tienes tiempo puede visitar algunos de los sitios cercanos a Sofía como el Parque Natural de Vitosha, el inmenso Monasterio de Rila, las pirámides de Slobski y el Monasterio de Rozhen.

Catedral de Alejandro Nevski, Sofía:  Emblema de Bulgaria y de la unión con Rusia.

Esta catedral ortodoxa se empezó a construir en el siglo XIX en honor a los rusos caídos durante la guerra búlgaro-otomana, que culminó con la independencia de Bulgaria frente al Imperio Turco. La catedral posee una galería con signos ortodoxos de gran valor patrimonial para Bulgaria. Fue construida en estilo neo-bizantino y es reconocida como patrimonio cultural del país dada su belleza arquitectónica, además de que históricamente ha sido golpeada y restaurada luego de las dos guerras mundiales en reiteradas oportunidades.

Patio central del Monasterio de Rila.

120 km al sur de Sofía se encuentra este símbolo espiritual de Bulgaria: el Monasterio de Rila. En la Montaña de Rila, dentro del bosque, se levanta esta construcción del Renacimiento búlgaro que hasta el día de hoy es la casa de varios monjes. La historia nos cuenta que en el siglo X un eremita, Ivan Pielski, se alejó en soledad a esta montaña y fue luego seguido por varios monjes, logrando la construcción y manutención de un monasterio que se destaca por sus colores, su arte y sus frescos. El monasterio fue declarado Patrimonio Unesco en 1983 y desde sus comienzos fue ejemplo de la resistencia búlgara.

Para llegar: nosotros fuimos con un grupo desde el hotel en donde nos hospedamos en auto, pero puedes ir en bus local, alquilando un auto o en un tour. Consulta en tu hostel u hotel opciones de transporte, no es lejos, pero es necesario ir en vehículo. Para ir en bus debes tomar el número 5 en la estación Ovcha Kupel, ir con tiempo y con paciencia porque es un poco confuso ubicar el bus y su parada. Los servicios privados de auto o tour rondan los 60 euros aprox., ida y vuelta en el día.

Frescos en el exterior del monasterio.

¿Qué ver allí? Encontrarás la iglesia de la Natividad, la torre de Hrelyo, las antiguas cocinas, dos museos, uno de agricultura y otro de historia, y tesoros del lugar, distintos departamentos y zonas que administran y en donde viven los monjes.

Te recomendamos quedarte a dormir una noche en el monasterio, ¡es sin dudas un lugar increíble! Una vez allí se pueden comprar recuerdos y comer en los bares y tiendas que se encuentran saliendo desde la Puerta Este (Samokov). Muy cerca de la salida primera se encuentra el restaurante Rila que está abierto todo el día y sus precios son económicos.

Un árbol con las martenitsas.

Una de las tradiciones búlgaras que están a la vista en las calles son las martenitsas. Estas son unas pulseras o escobillas rojas y blancas que se regalan en marzo y se crean de forma artesanal para conmemorar una fiesta especial en la que se celebra, de alguna manera, el mes del abuelo/a. Luego de usar esa cinta prendida en tu ropa o en tu muñeca todo el mes, debes colgarla en un árbol que esté floreciendo como símbolo de la union y amor a la familia y al pueblo.

Si quieres llevarte un recuerdo de verdadera producción búlgara puedes comprar el típico bordado que se aplica en prendas o manteles. Suelen llevar el color rojo, y tener forma de flores simétricas o de guardas bordeando todo un lienzo. También, se consigue por todos los negocios el agua de rosas búlgara, y en todos sus tipos: en jabones, en perfumes, en telas y en cremas. El aceite de rosas de aquí es de los más importantes del mundo por su calidad y propiedades vitamínicas.

Este destino fue el último sitio que recorrimos en nuestro trip por Europa del Este, luego de aquí nos fuimos en avión hacia Roma, para pasar unos días y retornar a casa: Buenos Aires.¡Acompañanos en los próximos posts sobre destinos de Europa del Este! 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *